Siempre he sido antinavidad, mis padres me educaron así, me enseñaron que no hay motivo por el cual soportar una mesa llena de gente,  que solo aparece como papá noel, una vez al año. Me enseñaron a valorarme y a no normalizar la agresión en una mesa por temas ideológicos, o tener que estar muda para no reaccionar ante agresiones directas a tu manera de pensar. No todo el mundo tiene verdaderos ideales,  y se suele atacar a aquel que sí los tiene. Ideales  que no mutan de acuerdo al discurso político de moda, sino ideales de vida….. Pero han sido dos navidades en especial que acentuaron mi Grinch de la navidad

Navidad del 2001, una decisión personal cargada de ilusión…..Cuando un 24 de diciembre cogí un avión como si de un trineo se tratara y me vine a vivir a España. Allí vivencié la soledad, no hay cosa más sórdida que un aeropuerto y sentir que tu vida se reduce a dos maletas…. habiendo dejado familia, abrigo, casa, trabajo, amigos por un ideal. Aún así,  no han sido hasta las navidades del 2011 cuando vivencié el mayor desorden en mi vida,  y descubrí como realmente ante el dolor estamos solos. Sí, solos ante la adversidad.

Por qué soy un Grinch de la navidad?

Cuando el ser que más amaba, mi madre,  enferma de cáncer me volví loca……..Llevaba años intentando ser madre y la endometriosis y infertilidad me lo impedían…..No llenaba mis brazos, más bien se me vaciaban ante la realidad del cáncer terminal de mi madre. En el transcurso de la enfermedad llega mi hijo producto de la adopción,  y al muy poco tiempo me divorcio de una forma sangrienta, desoladora…..Los dos pilares más importantes de mi vida se desvanecían…..Al cabo de un par de años, cuando más necesitaba a mi madre, fallece un 13 de diciembre. Me encuentro sola, con la responsabilidad de un niño pequeño, la crisis de empleo que afecta a media España y asediada de deudas de un divorcio decepcionante, avergonzante, humillante… que casi me hace perder incluso mi casa. Sinceramente en muchas ocasiones pensé que morir era la mejor elección, gracias a los seguros de vida, valía más muerta que viva…..Lloraba de noche y sonreía de día,  porque mi hijo merecía tener una madre y una infancia feliz, (ésa por la cual había luchado, soñado y se había truncado parcialmente)… él también había sufrido muchas pérdidas y es un ser de luz lleno de amor  merecedor de toda lucha. Durante todos esos años negros por las circunstancias  y claros gracias a mi hijo, es cuando más aprendí sobre la vida y principalmente sobre mí….Sobre lo resiliente que se puede llegar a ser, sobre la cantidad de recursos que guardamos en nuestro interior sin saber……y también aprendí sobre los demás, como en las malas aparecen muchos buitres en la oscuridad. Siempre he sido una persona rodeada de gente, personas que me seguían porque he sido siempre anfitriona, de manos, corazón y puertas abiertas……Gente que durante los aplausos no fallaban, pero que cuando el telón se bajó…..encontraron excusas para dejar la sala vacía.

Entonces llegan las navidades con mensajes de copia y pega, con regalos con envoltorio cuando lo que necesitas es empatía….Y fue desde ese instante que comprendí que las navidades son para los niños, que los adultos estamos perdidos.  Por eso estas navidades en las redes he posteado sobre la gente que realmente admiro, voluntarios que dan de comer a sin techos, o que pasan la nochebuena en alta mar salvando vidas.

 

El padre ángel ofreció una cena de navidad para 200 sin techos en el Museo del Prado. Quién es el Padre ángel?

Retomando, me asquea la hipocresía y el consumo. El espíritu de la navidad son los valores perdidos entre los envoltorios de regalos……Me cansé de percibir como a mucha gente le cuesta mirar al costado y ver las necesidades del otro, sean económicas o afectivas. No puedo cambiar a la gente, ni a la sociedad, pero sí me puedo cambiar a mi misma…..y me alegra ser un Grinch de la navidad…..Y sé a ciencia cierta que no soy la única, porque la entrada más visitada el 24 y 25 en Vaquera del espacio ha sido la antinavidad.

P.D. Aprovecho el post para agradecer a la gente noble, que los tiempos más truculentos me ha regalado,  o me han permitido descubrir. Personas que no me juzgan y que me quieren tal cual soy, a pesar de que el telón esté a medio subir. A todos vosotrxs Feliz Navidad!

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