Carta a mi hijo

Durante más de una década luché por tenerte y mi mayor sueño era disfrutarte cada instante de tu crecimiento. bitacoradeadopcion

Era lo que lícitamente y a base de esfuerzo, merecíamos.

Acabas de cumplir 6 años y todo lo que había proyectado para ti, se torció desde que llegaste a mi vida.

Eso me llenó de culpas y me auto flagelé durante mucho tiempo. Sentía que te había fallado.

Me divorcié y murió la abuela, el proyecto de familia se derrumbó,  junto a la caída de dos grandes pilares en mi vida. Me quedé sola y tenía mucho miedo.

Me tocó luchar contra molinos de viento para sacarte adelante, era tal mi obsesión, que no llegué a percibir lo mucho que me necesitabas a mí, no lo que te faltaba y no podía darte: una familia y un mejor bienestar económico.

Cuando eres vulnerable, estás a tiro de  oportunistas y sin escrúpulos,  que aprovechan tus temores para abusar de ti , disfrazados de salvadores. Muchas veces me sentí confusa y escogí caminos equivocados que me llevaron a más confusión.

La sociedad determina que se espera de uno y yo estaba a años luz de darte todo lo que merecías y se esperaba de mí.

No conté con una variable, que contigo aprendería lo que es el amor genuino.

Con mi corazón destrozado a base de grandes decepciones,  producto de la vida y sus grandes injusticias. Sumado mis malas elecciones personales, que han sido depositar mi corazón en manos equivocadas. Dejé de creer en los milagros y las personas.

De tanto armarme y desarmarme, me olvidé de quitarme la armadura.

Pero un pequeño piojo de 6 años, me susurra día tras día: lo estás haciendo bien mamá!.

Has crecido, nunca me has dado problemas, ni siquiera desvelado una noche, eres sociable, buen amigo, pacífico y conciliador. Humilde, generoso. Muy inteligente y vivaz. Eres un niño hermoso desde los genes, pero creo en los memes, (en el entorno y lo que construye o destruye).

Con tu amor me dices: lo estás haciendo bien mamá!. Con tu integridad de persona, con tu fortaleza y gran nobleza sé a ciencia cierta que lo estoy haciendo bien.

Hijo, si algún día te falto, busca las huellas que te he dejado, desde antes, desde mucho antes que llegaras a mi vida.

Quiero que sepas, que solo espero de ti que seas un hombre generoso. Ref: El epitafio de Manel, (cuento)

Cocinero, pintor, médico, abogado son herramientas para ganarse la vida. Un coche, una cuenta bancaria para asegurarse confort y bienestar. Está muy bien lo que hagas con honestidad, para vivir.

Pero recuerda, la felicidad es el amor que das y que recibes en la vida, cuanto más puro,  más pleno y más cerca de la felicidad te encontrarás. Cuanto más genuina sea tu existencia, más pura tu alma, más limpio tu corazón. Tendrás detractores y cosecharas enemistades, porque la genuidad molesta. Pero tu sigue tu camino, no mires para atrás. Se fiel con quienes lo han sido contigo, nunca olvides a esas personas, es el principio de la solidaridad y el agradecimiento.

Hijo, jamás te dejes cegar por luces de colores, espejitos o fórmulas rápidas. Sé siempre una semilla de bambú (ref a una fábula), pisa firma y sé fiel a lo que dicta tu corazón. Tu dignidad no tiene precio!.

No te fíes de bufones, vendedores de humo, charlatanes. Tampoco de abusones, prepotentes y resentidos. Menos aún de los que dan pena para intentar aprovecharse de tu generosidad, son solo oportunistas sacando ventaja mientras los dejes parasitar. Fíate de las personas que se equivocan y tienen la grandeza de reconocerlo, piden perdón e intentan reparar sus errores. Fíate de las personas que te quieren bien y están a tu lado, en los triunfos y más aún en las derrotas. Hasta cuando te equivocas.

Siempre ten la mente abierta, hay tantas realidades como personas, no te cierres a nuevas experiencias que son aprendizaje, no te fíes de las apariencias.

Hijo, no importa los títulos que ostentes,  o las cosas que acumules a lo largo de tu existencia, (si te centras en cosas, perderás tiempo y el tiempo es vida). Busca siempre el equilibrio. No dejes que nadie te manipule o marque tus prioridades.

Hijo, ama la vida y persigue los colores. Es cierta la frase que el arco iris existe gracias a las tormentas, a la lluvia. No te caigas, la vida está llena de obstáculos y es de mortales el fracaso. Levántate y nunca te quedes  pegado al lamento, has el duelo, pero que no se te enquiste el dolor, no caigas en el victimismo que te lleva directo al resentimiento y a una vida miserable.

Aleja el odio, la envidia, el oportunismo,  a la gente mediocre que no te aporte. Aleja a los vampiros que se alimentan de la energía ajena.

Y muy importante hijo, siempre habrá personas que se crean por encima tuyo, por ese simple hecho esa gente no vale, porque los grandes son humildes, no ostentan. No les lleves la contraria a los mediocres, que se alimentan con la imagen de lo que dicen ser, no merece la pena gastar energía en necios. Siempre sé tú mismo, porque TU vales tu peso en oro,  nunca dejes que nadie te haga creer lo contrario.

Hijo, solo espero de ti que valores el AMOR . El amor ha sido nuestra base, el material con el que nos hemos construido durante estos 6 años, los que nos hace ser tu y yo. Ese amor que nos demuestra que lo estamos haciendo bien, que estamos construyendo una historia, una familia. Diferente, pero genuina. Ese amor tiene que ser siempre el alimento de tu alma noble.

Hijo, ya sé a ciencia cierta que siempre estaré orgullosa de ti.

Con amor por tu sexto cumpleaños

Mamá.

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CARTA DE EINSTEIN PARA SU HIJA
FRAGMENTO DE LA ULTIMA CARTA DE EINSTEIN A SU HIJA
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«Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas,
hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y
desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos
alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha
latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!» .

Tu padre: Albert Einstein»