Vivir para los demás.  Hoy hablaremos de vivir para los demás como conductas aprendidas socialmente.

Vivir para los demás conductas

Se refiere a vivir de acuerdo a lo que tu sociedad impuesta por la casualidad de nacer,  te dicta como objetivos vitales a cumplir. Algunos ejemplos:

  • Ser madre como símbolo de plenitud de la mujer, cuando a lo mejor tú plenitud se forja de otra manera que ni siquiera te atreves a descubrir. Mira a tu alrededor con sinceridad…Cuántas personas han renunciado a sus sueños por un sueño social?. Por ocupar un lugar que  desde pequeña/o se espera que ocupe.
  • Cosas, a lo largo de la vida hay tiempos para acumular cosas que determinan tu nivel de éxito a través del status. El coche, la casa, muebles caros demuestran estabilidad. Objetos, cuando a lo mejor tu sueño es viajar y conocer mundo. Esos objetos se convierten en un ancla para tus sueños. El condicionamiento social te ha regalado junto a las cosas, un grillete.
  • Por el contrario viajar, como símbolo de status. Cuando ya has conseguido éxito con objetos u ostentando cartones que dicen que eres alguien (títulos) como galardones. Toca viajar!. Pero si tu sueño no es viajar, es una tortura. Viajar es sentir mariposas en el estómago cuando estás en un aeropuerto, es sentirte pequeño cuando no entiendes el idioma, es sentirte errante cuando has juzgado una sociedad o cultura desde el desconocimiento y la ignorancia.

Ejemplos de vivir para los demás hay tantos como personas, estudiar una carrera…..lo que marcará tu vida laboral y cotidiano el resto de tu vida. Hay quienes las eligen solo por herencia familiar, por comodidad o como salvo conducto, elijo X profesión porque me dará dinero. Así hay profesionales sin pasión, personas infelices fáciles de manipular para que sea un trepa, o para pegar un pelotazo inmoral y deshacerse pronto de ese trabajo que le consume la vida, aunque ostente esa falsa sonrisa de triunfador/a.

Vivir para los demás es más sencillo, no tienes que pasar por el dolor de conocerte a ti mismo/a, de tener que luchar para sostener quien eres. A veces te toca hasta justificar tus elecciones, como si se tratara de desprecio hacia tu sociedad. Vivir para los demás es más cómodo, naces con una religión, un equipo de fútbol, un estilo educativo y tendencia política que defender. Detalles importantes que durante la adolescencia son tu bandera y tu carta de presentación a los demás, pudiendo ser que en realidad no te represente y vivas una adolescencia de calvario sin saber que estabas en el lugar equivocado. Un inciso sobre esto es la educación en Finlandia, la sociedad educativa como modelador social y el objetivo educativo “Personas felices”. Se los recomiendo!. Educación pública y laica que favorece la justicia social.

Retomando………..

Vivir para los demás es vender tu alma, tu pasión… a algo o alguien que decide como debes ser hasta desde la apariencia física, la mejor de las construcciones que dicta la sociedad de consumo actual…..  es convertir tu templo, tu cuerpo en objeto de consumo. Tu preocupación no eres tú y tu felicidad, tu preocupación es el espejo.

Una de las tareas vitales más difíciles del ser humano es conocerse a sí mismo. Hay personas que tienen tanto miedo de descubrirse que prefieren continuar enjaulando la libertad y muriendo entre rejas. Vivir para los demás de forma superficial,  es una de las peores cosas que le puede pasar a una persona.. Por el contrario vivir para los demás desde el alma, desde el altruismo y la empatía….desde nosotros mismos….es lo que enriquece tanto el espíritu, que te hace libre!!!.

Se tú y todo lo que te rodeará será armonía, porque tú estás feliz contigo mismo y todo lo que te rodee,  será parte de la construcción de ese ser en armonía. No se trata de descubrirse a uno mismo y destruir todo el orden establecido para alcanzar la libertad.  Se trata de elegir otra mirada hacia la vida. Se trata de crecimiento emocional como pilar del crecimiento personal.

También te puede interesar

10 reglas para ser feliz!

La envidia declaración de inferioridad

Vampirismo emocional

Micromachismos