Sororidad es una palabra que proviene del inglés “sisterhood” y representa el hermanamiento de la mujer. Siempre ha existido la sororidad entre las mujeres, una forma habitual de sororidad es el compartir preocupaciones relacionados con la maternidad y la crianza.

Hablemos de sororidad

Hoy en día la sororidad está siendo una herramienta de cambio, las mujeres nos hermanamos en contra de la violencia machista en todas sus formas,  y nos ayudamos entre nosotras, para hacer  frente al machismo cultural y a los  micromachismos. Aún el camino es largo, el feminismo sigue siendo atacado por el patriarcado y se utiliza el término feminazi para desacreditar una lucha de igualdad justa y necesaria entre hombres y mujeres. El ataque a la mujer no es del hombre en sí, sino de una sociedad  que lleva dos milenios oprimiendo a la mujer.

El feminismo como movimiento pretende re educar a la sociedad.  La lucha no es de género o entre géneros, hay muchos hombres feministas como mujeres machistas. La lucha es hacia un cambio de mentalidad. La sororidad apela también a una espiritualidad propia de las mujeres y a la búsqueda de espacios comunes.

Desterremos los discursos

Una cosa importante que debemos tener en cuenta hombres y mujeres constructores de una sociedad justa y progresista son los discursos. Debemos desterrar discursos machistas sin fundamentos.  Está lleno de ellos y pasan desapercibidos,  y de tanto repetirlos se convierten en verdades, cuando la realidad  es otra…Nos abandonan y desamparan a pesar de las demagógicas leyes de género que nos “protegen”, y que solo son políticamente correctas, como las campañas televisivas que fomentan la tolerancia cero y las denuncias de malos tratos, para que luego el sistema le de la espalda a la violencia machista. La realidad es completamente distinta y el machismo institucional es la primer barrera, aun se necesita mucha formación en materia de igualdad de género en las instituciones. Vuelvo a repetir, cuando hablo de machismo no hablo de género, una mujer machista es doblemente peligrosa y desgraciadamente hay muchas.

La sororidad nace para hacer frente a todos los discursos machistas que nos estigmatizan y en especial,  para hacer caer las vendas de los ojos a muchas mujeres,  que aún siguen siendo sometidas y oprimidas psicológica mente en el entorno familiar o laboral,   y encima lo aceptan con gratitud, porque consideran que ese es su lugar. El machismo normalizado, heredado, adoctrinado es el más difícil de eliminar de la sociedad.

La sororidad son manos tendidas, manos que ayudan, manos que sostienen. Mentes libres, con inquietudes y mucho que aportar a la sociedad. Que nunca te hagan creer que estás loca por exigir  respeto a tu género y persona.

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