Respeto las diferencias de géneros, porque parto del concepto de que somos diferentes psicológicamente, emocionalmente, morfológica y fisiológicamente. Estas diferencias son biológicas y educacionales (ver diferencias emocionales entre hombres y mujeres .
Defiendo y reivindico la importancia de la mujer en la vida familiar y a su vez la vida familiar como la base de la sociedad a la que pertenecemos. Pero principalmente defiendo la libertad y el respeto por sobre toda las cosas. No acepto ningún tipo de violencia o maltrato, ni psicológica, ni física.
Nunca se puede justificar el sometimiento bajo ninguna premisa.
Aclaro esto último, porque considero que el sometimiento psicológico que ejercen algunos hombres sobre las decisiones y elecciones personales de la mujer en muchas sociedades y culturas. Es aceptada por parte de esta como natural, debido a la educación recibida. Acatar órdenes, perder intimidad y desarrollo personal… a cambio de una seuda seguridad y bienestar. Es una de las formas más comunes de violencia de género, la más difícil de desenmascarar. La posesión. La que trae a consecuencias el feminismo más voraz, que convierte a la mujer actual en un ser dominable o ingobernable. Sin términos medio.

Hago esta introducción para relatar un suceso real.
Soy de la generación del no te metas. Pero racionalmente uno puede aceptar esta teoría y debatirla, pero inconscientemente las reacciones no se controlan, ni se racionalizan.
Ayer, en la puerta de mi casa, me encuentro con un episodio de violencia machista. Un Rumano-gitano aporreando a una mujer. Mi voz interior habló por mi y dije: No le pegues!!, en un tono respetuoso. El macho, porque llamarlo hombre es un error dialéctico, se me vino encima y me levantó la mano. Atiné a coger el móvil y llamar a la policía. El macho me empuja contra la pared y roza con su puño mi cara, pero desaparece al verme decidida a llamar a la policía.
Quien se enfrentó conmigo ha sido su mujer, quien comienza a gritar que no me meta, que era su marido y que él hacia lo que quería con ella. Actuó con violencia verbal y con más virulencia que su marido. Al verme que hablaba con la policía se marchó con su marido, sin antes aclararme que ella iba a negar todo lo que yo dijera.
La policía al instante estaba en mi casa, me aconsejaron, pero sin lesiones el juez no puede hacer nada.
Conclusión:
1º-
Hasta no ser violada y aporreada con marcas físicas evidentes, no existe violencia. Queda claro que la violencia verbal, psicológica, las amenazas y cualquier tipo de dominación, no es considerada violencia si no deja marcas físicas evidentes, las psicológicas no se contemplan. Miles de mujeres a diario son sometidas por diversas razones: Económicas, familiares, etc. y lo aceptan porque no las contemplan como sometimiento.
2º- Este caso demuestra como la violencia de género es una forma de relación de pareja, siendo la mujer la primera que acepta los golpes y no denuncia al agresor, porque la dominación machista es una cuestión cultural en muchos casos.
3º- El no te metas vence, pero no doblega. Aunque mida 1,52 y pese 48 kilos seguiré resistiendo. Si esta pareja es feliz, que se maten, pero en su casa y no frente a mis narices.
Como de nada sirvió esta experiencia, más que para tomarme molestias, perder el tiempo y cogerme una espectacular descompostura por el momento vivido. Por lo menos lo posteo para compartir lo experimentado. Sigo sosteniendo la teoría de que las mujeres somos las culpables del machismo (educamos niños y los hacemos hombres). Además de permitir la dominación, sea a través de golpes o de manera psicológica.

Puede interesarte Micromachismos