Mandato social: hijos

Cuando escucho a los defensores de las políticas pronatalistas decir que “hay que tener más hijos”, me pregunto si no estarán atrapados en un pensamiento que ya no encaja con la realidad. Vivimos en un mundo devastado, con crisis ambientales, sociales y económicas profundas. ¿Tener hijos por la patria? ¿Para la guerra? Tal vez deberíamos cuestionarnos si traer más personas al mundo es siempre un acto de responsabilidad… y reconocer que no es la única vía para “asegurar” el futuro del planeta.

En casa, a mi hijo le he explicado siempre que no necesita tener hijos para sentirse realizado. Un día me preguntó si me arrepentía de haberlo tenido. Le respondí que no, pero que ser madre o padre debe ser una decisión libre, meditada y nunca un mandato social. Le conté que el mundo está lleno de madres y padres que, si existiera un certificado de idoneidad para criar, lo reprobarían sin dudar.

También le relaté que, a los 26 años, ya era profesional, me había casado, tenía casa y trabajo estable… y aun así, la pregunta que más escuchaba era: “¿Y para cuándo el hijo?”. Como si todo lo que había logrado careciera de valor sin cumplir con esa etapa “obligatoria”. Hubo incluso quien me dijo: “¡Pobre! Debes ser infértil”. ¿Pobre? Eso no es compasión, es presión social disfrazada de interés. Y le dejé claro: no quiero que nadie te someta a esa presión. Lo más valioso que tienes es tu libertad de decidir. Nadie puede arrebatártela, y mucho menos una sociedad hipócrita. Puedes vivir solo, en pareja, sin hijos o con hijos; esa elección es únicamente tuya.

Él siempre me dice que será padre y que uno de sus hijos será adoptivo. Me alegra saber que la semilla de la adopción ha germinado en él, aunque me preocupa que, en la actualidad, adoptar se haya convertido en un privilegio y no en una opción accesible. La adopción debería ser visible, valorada y fomentada desde la educación, para entender que familia no es solo sangre o genes, sino lealtad y cuidado mutuo.

Soy madre adoptiva por infertilidad. Ojalá no hubiera tenido que pasar por ese camino para adoptar. Ojalá me hubieran educado para entender que adoptar es una forma tan legítima de formar una familia como cualquier otra, y que el proceso fuera más sencillo, incluso para personas solas.

Quiero dejar claro: no digono tengas hijos”, digo “elige libremente”. No existe un modelo único de vida y la plenitud personal no se alcanza exclusivamente a través de la maternidad o paternidad, pese a lo que la sociedad nos repite desde la infancia, incluso en los juegos y juguetes. La verdadera libertad está en poder decidir tu propio camino.

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