En España hay más mascotas que niños
Un titular llamativo, pero incompleto. El dato —que el número de mascotas duplica al de menores de edad— no se acompaña de un análisis profundo de sus causas. Más allá del creciente amor por los animales y de la mayor sensibilidad hacia ellos, hay factores sociales y económicos que explican este fenómeno.
En España, como en otros países desarrollados, la maternidad y la paternidad han dejado de ser un mandato social. Muchos jóvenes, conscientes de los retos que implica criar un hijo con salarios precarios y el difícil acceso a la vivienda, optan por priorizar su carrera profesional, viajar, realizar voluntariados o explorar otras formas de vida que décadas atrás habrían sido mal vistas. Por no hablar de que son conscientes y responsables sobre el futuro del planeta.
A ello se suma una creciente conciencia ecológica: algunos consideran que traer un hijo al mundo es un acto egoísta en un planeta con recursos cada vez más limitados.
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Sin embargo, las estadísticas suelen omitir un grupo invisible: el de las personas que sí desean ser padres o madres, ya sea en pareja o en solitario, pero mediante la adopción… y que se encuentran con un muro de requisitos que lo hacen casi imposible.
Yo misma soy madre adoptiva y puedo afirmar que, aunque hace una década el proceso ya era complejo, hoy las exigencias lo han convertido en un camino inaccesible para muchos. Conozco a numerosas parejas y personas solas con un profundo deseo de adoptar, pero que se ven excluidas por trámites y requisitos desmesurados, mientras miles de niños y niñas en situación de vulnerabilidad esperan un hogar.
Las instituciones deben adaptarse a la realidad social y a los nuevos desafíos. Un trabajo estable, una vivienda en propiedad, una cuenta bancaria holgada o un plan de pensiones no garantizan una buena crianza: son solo indicadores económicos temporales, tan frágiles como la propia economía mundial.
Por el contrario, hay personas sin esos recursos que poseen una capacidad infinita de amar, y es ese amor —no el dinero— lo que más necesita un niño que ha carecido de afecto. Los mejores candidatos para la adopción no son los más ricos en bienes materiales, sino los más ricos de corazón.
Invito a la prensa a investigar y visibilizar más las historias de familias adoptivas y de quienes desean adoptar. La adopción no es un recurso de último recurso, sino una forma única de construir lazos irrompibles. Es hora de derribar los tabúes y de abrir las puertas a una generosidad que, lejos de ser excepcional, podría transformar miles de vidas. También te puede interesar: Familias de acogida.
Prensa
Más perros que menores de 15 años. La mayoría de los 13 millones de mascotas registradas en España vive en las ciudades. La soledad dispara su presencia. El País
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