Por qué esperar a que alguien muera para rendirle un homenaje a las enseñanzas recibidas?. El disparador de este post,  ha sido una persona que ha elogiado a mi padre en redes sociales por su labor como radiólogo. A veces no nos damos cuenta de lo importante y tremendamente poderoso,  que puede resultar el regar de flores el camino de las personas.

”Me alegro por ti y tu familia ,Carlos Moragas. Que disfrutes de tus años feliz ,lo mereces , sos muy buena persona, me atendías en el hospital Provincial de 10,  a mi y a todos tus pacientes. besos y abrazos “

De mi padre aprendí

De mi padre aprendí a mantener los valores intactos. Se cambia con la experiencia, se cambian las compañías, incluso la forma de pensar….pero los valores nunca son de quita y pon,  y la dignidad no acepta rebajas.

Tal vez mi padre se lo pueda ver como un hombre ermitaño, pero en el fondo,  reserva su persona solo a los valiosos. Estuvo arriba y abajo. Abajo es cuando más aprendió de las personas gracias a las decepciones, capitalizando la esencia de los que perduraron a su lado en los momentos más difíciles. Porque en los buenos, se contaban por centenares,  y resultaron ser los oportunistas de turno,  que encontraron la excusa perfecta para desaparecer. Ver amigos bufones, el aplauso. 

De mi padre aprendí,  que familia no es la que se sienta en una mesa a celebrar navidades.

De mi padre aprendí a no darle valor alguno al oportunista, porque tarde o temprano te falla, el verdadero siempre  tenderá su alma.

De mi padre aprendí a nunca fiarme de las luces de colores, mejor  mirar palpitar un corazón que nunca engaña.

De mi padre aprendí que la vida es larga, los momentos pasan, subes y bajas…lo verdadero es lo único que prevalece

De mi padre aprendí que mantener la dignidad y los valores intactos cuesta muy caro, se pierde mucho y se renuncia a mucho más. Como radiólogo y como político podría haberse lucrado hasta el cansancio, lejos de ello dimitió a un cargo  de funcionario acomodado en Argentina,  para empezar de nuevo en España. Hay personas baratas que no le dan mérito, pero serían las primeras, si estuvieran en su lugar,  en aferrarse con uñas y dientes y  a cualquier precio….. a la zona de confort, de la que él renunció,  junto con todos sus privilegios.

De mi padre aprendí a hacer política, militancia y activismo. A ser honrada.

De mi padre aprendí a amar viajar, el mar y la buena vida.

De mi padre aprendí que el Universo no está atornillado. Un hombre que se movió a Australia, volvió a Argentina y emigró casi a los 60 años a España….y que a sus más de 70, sigue moviéndose de lugar, pero sin alejarse demasiado de sus quereres.

De mi padre aprendí sobre la lealtad, la libertad, el permanente aprendizaje de cosas nuevas, el no seguir dogmas.

También aprendí  a desaprender, a no querer reproducir aquello que no me gusta de él. Porque nadie es perfecto, pero no todo el mundo es genuino, a tal punto de dejar incluso al  descubierto los defectos. No  maquilla la verdad, le importa un bledo el que dirán.

De mi padre aprendí y seguiré aprendiendo…..

Los hijos somos muchas veces injustos con nuestros padres, a veces nos olvidamos que se están haciendo mayores, o tal vez inconscientemente no lo aceptamos, porque son nuestros referentes vitales, es puro egoísmo no dejarlos envejecer …Hoy lo veía a mi padre ilusionado, cosa que no veía en el desde que enviudó …y pensé: Este hombre vivió honradamente en 3 continentes, viajo por medio mundo, ejerció activamente la política …y su mayor mazazo fue la muerte de mi madre, aún así, a su ritmo….en sus tiempos…. Solo, como los guerreros de antes, se lamió las heridas y salió adelante.

Te invito a hacer el ejercicio de ver que has aprendido de tu padre.

Relacionado

Soy hija de una mujer valiente