Parto de una cita muy bonita: “Me gusta la gente que deja huellas, no cicatrices”.

Estoy completamente de acuerdo con esta afirmación, pero en este artículo nos vamos a centran en las cicatrices emocionales como camino a la sanación o curación emocional,  y no en quienes las causan.

Cual es tu cicatriz emocional

Partir por reconocerla,  por enfrentarte a ella es el principio del proceso de curación emocional.

Todos tenemos pequeñas cicatrices, propias de vivir y madurar, son parte de la vida y las vivenciarás aún inmóvil, sin correr riesgos.

Mi mayor cicatriz, incurable,  ha sido la enfermedad y posterior muerte de mi madre. Hoy llevo este suceso como un antes y un después en mi vida.

Recojo cada una de las enseñanzas que me ha dejado. Desde el horror, la impresión, el dolor, el pánico a lo inevitable, la ira, hasta las decepciones.

Que aprendí

  • A ser feliz hoy. A valorar lo simple. A escapar del ruido, ese mismo que se silencia cuando necesitas evadirte de tu infierno personal. A valorar y cuidar de aquellos que bajaron al suelo a hacerte compañía mientras yacías, sin juzgarte, sin exigirte, solo cuidándote para que no te lastimes.
  • Aprendí sobre la importancia vital de la lealtad y a amar a quienes la han ejercido con mi familia y conmigo.
  • Aprendí que la sonrisa se recupera y que una persona grande, hasta después de su muerte, puede seguir enseñando.
  • Aprendí a vivir con una ausencia que cada día se hace más notoria, pero sin dolor, desde el amor que ha legado en vida, que sigue ocupando un lugar en nosotros.
  • Aprendí que nadie muere si alguien lo recuerda.

El duelo es sin lugar a dudas la mayor cicatriz emocional que una persona puede experimentar.

Cuando hablamos de duelo no solo hablamos de muerte, sino de pérdidas importantes que el individuo percibe como un final de camino.

El final es un nuevo comienzo

Te has preguntado cuantas vidas has vivido?. Yo he vivido muchas, todas intensas, de todas he capitalizado aprendizaje.

En esta nueva vida, resurgida tras la muerte de un pilar, mi nuevo comienzo es la eliminación de las personas tóxicas en mi vida cotidiana.

  • No quiero gente conflictiva, gente que se aburre, gente negativa.
  • No quiero gente que reste o divida, sino que sume o multiplique.
  • No quiero gente que aplauda solo el éxito, sino además que acompañe en el fracaso.
  • No quiero gente que venda una imagen, solo quiero gente genuina.

En este nuevo comienzo lo mejor que he capitalizado son las compañías, estar en paz con aquellos que no han estado a la altura de las circunstancias, dejándolas  partir sin rencores,  para dejar entrar a los  que se preocupan por ti. A los que realmente le importas.

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Dedicado a la familia Santamaria y en especial a mi amiga Analia que acaban de perder seres queridos. 

P.D.: Mientras escribía este artículo recibí esta frase que deseo compartir, no creo en la casualidad.

No es necesario mostrar belleza a los ciegos, ni decir verdades a los sordos. Basta con no mentir a quien te escucha, ni decepcionar a quién confió en ti. Las palabras conquistan temporalmente….Pero los hechos, esos si nos ganan o nos pierden para siempre.