Hoy traemos a Vaquera del espacio un tema de interés: La tiranía de la felicidad.

Introducción

En varias oportunidades hemos hablado de la felicidad, pero también de salud mental-deprefobia y de los duelos. Entendiendo que la felicidad no es algo permanente,  incluso no siempre perseguimos lo mismo a lo largo de nuestras vidas dentro del concepto felicidad. Probablemente en tu juventud felicidad era percibida de una forma  y con los años cambias la «felicidad» por la paz. Madurez emocional.

Tiranía de la felicidad. ¿Qué es?

La tiranía de la felicidad son estas fórmulas de autoayuda, como una nueva religión a base de positividad y frases motivacionales de papel y cartón.

Frases como ¡Tú puedes!. Claro que puedes y debes,  tu actitud es fundamental para la preservación de tu salud física y emocional. Pero no le puedes decir ¡Tú puedes!, a un enfermo terminal o con depresión. Es como pedirle a una persona sin piernas que eche a correr. La vida no es una frase de sobre de azúcar, las personas necesitamos mucho más que muletas emocionales.

La tiranía de la felicidad lleva a muchas personas a vivir en un pensamiento mágico, yo puedo!. Cuando muchas veces con el querer no es suficiente y cuanto antes seas consciente de tus limitaciones, más temprano te darás cuenta de que la obligación de ser «feliz» te está restando felicidad. Porque te exiges mucho para intentar llegar a un lugar de felicidad que está en tu cabeza, y te pierdes de vivir todo aquello que está en tus emociones AHORA.

Este tipo de dictadura emocional desgasta y no aporta nada, porque en realidad no está dotando de herramientas para ser feliz, sino ofreciendo tiritas para aparentar serlo  y que no te marginen socialmente. Así nace la obsesión por hacer de una foto de café en Instagram un resumen de lo feliz y dichos@ que eres. Así es como todos somos exitosos en LinkedIn,  o tenemos la familia perfecta en Facebook. Falsa imagen en RSS

Tanta insistencia en la felicidad no nace de la nada. Según Pérez Álvarez , catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo, en sus orígenes se halla el componente ideológico del neoliberalismo, un sistema donde «se ha pasado de la figura del ciudadano a la del consumidor que tiene que estar siempre satisfecho». Vivimos la exaltación del individualismo, una época de mensajes como ‘La felicidad y el éxito se basan en vivir tu vida a tu manera. Sé tú mismo. Nadie puede decirte lo que está bien o lo que está mal’.

El resultado, añade, es que «se ha creado una atmósfera que acaba por convertir la felicidad en una obligación y la gente prefiere ser «feliz» a ser normal». Pérez Álvarez está convencido de que sentencias como esta «tienen la función de mantener el ‘statu quo’ de una comunidad perfecta en la que los individuos son capaces de lograr lo que quieren». De esta forma, la sociedad se convierte en un gran mercado de oportunidades y si alguien no las aprovecha es culpa suya, no de los demás. 

Análisis Black Mirror

Análisis del episodio Nosedive de Black Mirror (S03E01), que presenta un mundo gobernado por la meritocracia y regulado socialmente a través de las redes sociales y la mirada ajena. El video contiene SPOILERS del episodio.

Y así es como tenemos una sociedad que dedica gran parte de su energía en demostrar que es feliz, en demostrarse a sí mismo que es feliz. No hay peor engaño que el autoengaño.

Educación emocional

La búsqueda de la felicidad es transversal en la educación Finlandesa, dotan a los niños y niñas de herramientas emocionales para formar niños y niñas fuertes.

¿Y qué significa formar niños y niñas fuertes?
La mejor arma para educar peques fuertes es la verdad, educar en el pensamiento mágico es muy bonito, pero evidentemente el resultado serán adultos no funcionales, que necesiten tirar de frases motivacionales o esconderse en una burbuja de egoísmo para sobrevivir al mundo.
El pensamiento crítico fortalece, hablar con la verdad y dejarnos de tantos maquillajes que nos ha devuelto adultos con vendas en los ojos y tiritas en el alma.
La sociedad necesita madurar para poder evolucionar, y para ello hay que educar niños y niñas fuertes, para dotarlos de herramientas para enfrentar al mundo que no tiene nada de mágico.

Mi conclusión y opinión

La sociedad necesita más filosofía y menos frases motivacionales