La fábula del lobo y el cordero. El oportunismo como forma de relación

Introducción 

Los corderos siempre han sido criticados por seguir normas, a pesar de que en asambleas discutían y ponían en el tapiz la modernización de las normas,  porque eran conscientes que los tiempos cambian,  al igual que las sociedades progresan.

Los lobos siempre estaban en contra de toda norma, no importaba si eran buenas o malas, su deber como lobos era desafiar todo aquello establecido por los corderos.

Dentro de los corderos existían ovejas negras, las que obligaban a los otros corderos a salir de su zona de confort, a pensar, a cambiar aquello que resultaba tóxico para la manada.

Los lobos también vivían en manada, una manada voraz y con pocos principios,  pero mientras no se alimentaran de los corderos reinaba la paz en el Universo. Aunque por desgracia,  de tanto en tanto aparecían lobos solitarios, que no podían vivir en su propia manada  y siempre estaban mirando lo que hacían los corderos. En definitivas estaban en su cadena alimentaria y simplemente se dejaban llevar,  bajo el amparo de sus instintos más primitivos que era odiar al cordero.

La fábula del lobo y el cordero

Y fue así como uno de los lobos fue a pedir asilo a los corderos, y los corderos cuya escala de valores y sistema de principios los hacía vulnerables e inocentes….. Aceptaron al lobo como parte de su manada.

El lobo llegó a ser ejemplar entre los corderos, a ser respetado y apreciado, porque los corderos aceptaban la diversidad, entendían que no todos los seres gozaban de las mismas oportunidades en la naturaleza. El lobo comió, bailó, se empoderó…….y cuando se sintió lo suficientemente fuerte, comenzó a menospreciar a los corderos, a llamarlos borregos y a intentar boicotear todo su sistema de valores. Cuando obtuvo lo que quiso y sació su ego de lobo……. Simplemente se marchó en busca de otra manada de corderos, sin antes dejar a la manada por donde pasó bien tocada. Como Atila. “Yo soy el martillo del mundo… donde mi caballo pisa no crece hierba”.

Y así vivió durante mucho tiempo, del abrigo y la inocencia de los corderos. Pero recordemos que entre los corderos siempre hay una oveja negra y será  víctima,  pero también verdugo…..al igual que el tiempo.

No hay lobo en el mundo que pueda vencer a una manada de corderos, porque estos a diferencia de los lobos son una gran familia,  y se protegen entre ellos. Los lobos por el contrario, dotados de mejores atributos naturales, jamás supieron ser manada, habitando siempre a la sombra de los corderos.

Si te sientes cordero recuerda:

No estás sol@ si supiste rodearte de gente válida y has sabido valorarla. La amistad, las relaciones humanas genuinas… son uno de nuestros mayores capitales y pilares, no importa cuan diferente seas de la otra persona,  si te unen los mismos valores.

Si has sido víctima del lobo, recuerda que has sido lo suficientemente oveja negra para descubrirlo y alejarte. ¡Eres valiente!.

Si eres lobo y no puedes controlar tu sed de sangre, a lo mejor deberías probar de hacerte vegano, tal vez tomando de ejemplo aquello que te atrae de los corderos,  sin necesidad de parasitarlos, boicotearlos,  dañarlos.

El respeto y la gratitud como valores traen equilibrio al Universo y amansan los institutos más básicos trayendo la paz. La envidia, el oportunismo, el parasitismo, el victimismo, la mentira, la depredación……… por el contrario solo traen dolor y frustración sin límites, ni medidas.

Moraleja: Mucho cuidado con los lobos vestidos de corderos. La lealtad no es un traje de quita y pon. Simplemente se tiene o se carece.

Si te ha gustado, hay más en sección “mis cuentos”. Cuentos cortos de todos los géneros.