Introducción

Karma, una mujer que había vivido siguiendo el camino marcado. Con tan solo 17 años estudió la carrera de económicas que le indicó su padre, un puesto en el banco estaba asegurado para ella. Era la poca herencia que un padre de familia trabajador, no adinerado, podía ofrecerle a su hija. En el banco donde trabajaba conoció a su marido, se casó, tuvo 2 hijos malcriados, mantuvo un matrimonio muermo,  y adquirió seguridad y un buen patrimonio…. Todo producto de el esfuerzo cooperativo con su marido y  matrimonio S.L.

Siempre fue una mujer agraciada y con los años mantenía con mucho sacrificio, una imagen de mujer atractiva….Gimnasio, tai-chi, dietas de anoréxica, toneladas de cremas, miles de euros invertidos en tratamientos y balnearios y  alguna cirugía estética como capricho personal. Era capaz de pasar por un quirófano arriesgando su vida, para ser la más atractiva del banco, compitiendo con las nuevas generaciones que ella  vislumbraba,  como enemigas  que venían a robarle su trono heredado,   en ese micro mundo en el que vivía en la banca.

Su vida era monótona, sus hijos pasaban de ella, para su marido era un mueble más y casi que lo prefería. Su cuerpo se había vuelto en un lienzo, en una obsesión peligrosa. Todo giraba entorno a las apariencias y cada día se esforzaba más y más por aparentar un éxito, que hasta ella misma creía ser poseedora.

Las vidas de Karma

Con 62 años Karma  muere y se encuentra en posición fetal en algún lugar del Universo. No entiende que hace allí, hacia escasos minutos estaba cerrando con un cliente  una hipoteca abusiva,  con una alta  comisión para mudarse a un chalet en las afueras, estaba viéndose mientras el cliente firmaba,  en su nueva casa rodeado de familiares y amigos disfrutando de una ostentosa comida…..

En ese instante todo desaparece, incluso su sueño….y se encuentra en el medio de la nada en posición fetal como levitando en el Universo oscuro……Cuando de repente se ve así misma como en una película… más vieja, pero igual de agraciada….Es ella….se ve……Está frente a un lienzo y no frente a un espejo….estaba pintando con óleo un cuadro hermoso. Se la ve feliz, radiante. Era ella misma lo que veía, pero si hubiera escogido su propio camino. Karma quería ser artista, pero hubiese sido una ingratitud si rechazaba el puesto en el banco que le ofrecía su padre.

Estaba viendo  la vida de otra Karma, de la pintora….Esa Karma no había tenido hijos, pero tenía un montón de hijos postizos que la amaban y respetaban. No tenía marido, pero sí amantes que la recordaban como la persona más importante de sus vidas….Había dedicado su existencia a viajar para inspirarse en sus cuadros, conociendo lugares, personas, vivenciando infinitas situaciones y experiencias que la enriquecían. Karma era una mujer solidaria, siempre tenía tiempo para los demás, era buena hija con su padre, a pesar de que toda la vida le recriminó que no estudiara económicas, no se casara o le diera nietos. Nunca valoró el tiempo que Karma le dedicaba a su padre, cosa que la Karma banquera nunca le ofrecía. Ni valoró lo culta que era, a pesar de no tener la carrera de números. Ni lo inspiradora que era para lo jóvenes, a pesar de no ser madre. Karma se  vio rodeada de gente, personas que emanaban buena energía, sinceras. No encontró la competencia que vivía la Karma banquera, competencia que ella misma se generaba y que la llevaba a vivir esforzándose por ser mejor. La Karma artista simplemente fluía por la vida. La Karma artista no necesitaba adornar su vida para tener amigos, simplemente la gente se acercaba a ella, su alma, su sabiduría eran un jardín con flores.

Karma vio mas vidas que sea abrían como abanicos y aparecían sub vidas,  de acuerdo a cada decisión importante tomada por cada Karma. Como  ramas que nacían de cada decisión aprovechada o rechazada. Lo que sí notó,  es que en todas las vidas estaban los mismos personajes, interpretando diferentes roles. La pregunta que le surgió en el medio de la confusión provocada por tantos estímulos: Que Karma es la original?. Estaba claro que en todas era la misma, una artista, solo que en cada decisión cambiaba el lienzo, el escenario y con ellos  la historia.  Lo que ella estaba viendo eran todas respuestas posibles  y ahora tenía dos alternativas frente a ella:  aceptar el resultado y convertirse en un alma libre en el Universo infinito,  o volver al principio… pero esta vez  con un nuevo aprendizaje sobre ella misma. Y Karma eligió volver a repetir la experiencia. En ese momento, en esa decisión, se encontró en un túnel largo, oscuro,  con luz al final y hacia allí se dirigió…..y al salir sintió dolor, lloró y se encontró recién nacida  en los brazos de su madre,  bajo la mirada atenta de su padre.

No necesitas morir para vivir muchas vidas,  aunque la decisión no sea la acertada, en cada una de ellas estamos re-naciendo a una nueva realidad. Lo importante es no olvidar quienes somos en esencia, para mantenernos lo más auténtico posible .

De Flor Moragas Vaquera del espacio. Si te ha gustado, no dejes de compartirlo. Otros en categoría «Mis Cuentos«