Entrevista de trabajo, un juego para algunos empresarios.

Una de cal y una de arena.

El mismo día que tenía una entrevista de trabajo (concertada hacia unos días), para profesora de anatomía en una escuela de masaje en Valencia (soy profesora de biología de profesión y apasionada docente). Me llaman para un trabajo de redactora de contenido (escribir mi otra pasión, soy además redactora freelance).

La entrevista de redactora constaba en hacer un texto de calidad de 600 palabras en una hora,  con una pequeña cadena de búsqueda (palabras claves). Un desafío y un CONTRATADA en mayúsculas!.

A la tarde, con mucho stress,  voy a la entrevista a la escuela de quiromasaje, tenía que llevar preparado un Power Point sobre sistema nervioso, para dar una clase de hora y media al director y a la coordinadora del centro.

Sinceramente en mis más de 20 años de profesión, nunca tuve una entrevista de este tipo, sí me han evaluado dando  clases, siempre con sobresaliente gracias al feedback con los alumnos,  pero nunca me han pedido dar una clase a un director, como cuando me examinaba en la carrera, peor aún, porque en este caso estaba en juego un puesto de trabajo y no un examen de estudiante.

Me llevé la programación de la clase, con sus recursos didácticos, metodología y temporalización. Además del Power point solicitado.

Entrevista de trabajo, un juego

Debo reconocer que no me salió bien, el stress juega muy malas pasadas , y eso que llevo más de 20 años en la docencia y la amo con total devoción. Eso tal vez ha sido lo que me condenó al fracaso, las mariposas en el estómago por volver a encontrarme con mi amor (alumnos, aula, pizarra). Además, he de añadir,  la dificultad extra aportada por  la cara de piedra de la coordinadora,  no es lo mismo  tener enfrente a alumnos que a un evaluador. Los alumnos también evalúan, pero esa cara  realmente dificultaba mucho que uno pudiera distenderse y demostrar su soltura, valía y todo su potencial. Cara de continua desaprobación.

No obstante el director de la escuela me dijo que había pasado a la segunda entrevista, que me preparara articulación del hombro para explicarla frente a un esqueleto y me aseguró que de no continuar en el proceso de selección, no me pediría una segunda entrevista.

Llevo muchos años sin tocar el tema. Pero no podía fallar, pedí ayuda a médicos y masajistas amigos, además de mi padre que es radiólogo,  y para no dejar de atender mis múltiples ocupaciones, (la más importante mi hijo), me quité horas de sueño. Tenía que dar una clase brillante, segura de mí misma. Demostrar la garra docente que me acompaña siempre. Mi enorme capacidad de trabajo debía quedar reflejada,  por encima de mi necesidad de volver al aula.

Pasa 1 día, 2 y no recibo noticias de la segunda entrevista,   se acercaba el fin de semana y yo seguía estudiando y restando tiempo a mis otras ocupaciones,  preparando la segunda entrevista acordada.  Me pongo en contacto con la coordinadora para preguntar cuando sería esa entrevista,  y no me contestan el mensaje.

Recién al día siguiente, me manda un whatsapp: «La dirección ha seleccionado a otra persona».

El trabajo está muy mal, la crisis desgasta, corroe la moral, te doblega. Pero la crisis moral es mayor que la crisis laboral o económica. El uso, el abuso, la falta de respeto hacia las personas y sus necesidades, ilusiones, esfuerzo, dedicación.

Yo he entrevistado a muchas personas a lo largo de mi vida laboral, he dado trabajo a unas cuantas y he tenido que decir a otros que no daban el perfil.  Pero jamás he jugado con nadie. Siempre he sido clara al entrevistar, siempre he jugado limpio y nunca he abusado del «poder del entrevistador».

La escuela de Quiromasaje en Valencia (no daré nombre solo por respeto y gratitud a la persona que me consiguió la entrevista de trabajo). Aclaro que si no fuera por ella, la forma de obrar de esta escuela, merece que ejerza toda  mi capacidad  SEO para dejarlos primeros en los buscadores con este post. Por lo menos para que les sirva de experiencia y la próxima vez  que quieran jugar a entrevistadores,  se lo piensen dos veces. En esta vida todo vuelve y todo acto tiene sus consecuencias.

A pesar de la enorme decepción que me he llevado con esta escuela, las lágrimas y lo desmoralizada que me encuentro, me han hecho un gran favor. No hay mal que por bien no venga!. Porque de haber entrado a trabajar allí, con gente con tan poca palabra, humanidad, seriedad y respeto por las personas, hubiese sido una gran pérdida de tiempo, mayor que la que he vivido estos días de entrevistas.

Así está el mercado laboral, así actúan algunas personas  con las necesidades e ilusiones  ajenas.

Que he aprendido de todo esto?.

Que debo seguir adelante con mis proyectos  freelance (mis tiendas e-commerce y redacción de contenido), y no dejarme deslumbrar por falsas promesas o espejitos de colores. No distraer mi atención de lo importante. Y claro está!,  de volver a llamarme para una entrevista, hacerme valer y primero preguntar las condiciones y no darlo todo a cambio de nada. Porque en tiempos de crisis, hay mucha gente sin  palabra y en la escuela de masajistas Quirosoma Valencia,  se llevan la palma.

Si te ha interesado el tema sobre el mercado laboral, te aconsejo el siguiente post «sube la cifra del empleo precario»

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Imagen de portada: La información.com