Me ha costado tiempo explicar qué significa realmente “mujeres atrevidas”.
Después de crear varios grupos con este nombre en distintas redes, entendí que muchas personas —especialmente hombres— interpretaban el término desde un lugar simplista y sexualizado, muy lejos de su sentido real.
Una mujer atrevida puede vivir su sexualidad con libertad, si así lo desea. Pero no es eso lo que define el concepto.
Para mí, una mujer atrevida es una mujer fuerte y consciente, con dignidad, que defiende lo que considera justo en un mundo que todavía arrastra inercias machistas.
Cuando hablo de machismo, también reconozco algo incómodo: a veces se reproduce desde dentro, cuando se educa en la desigualdad o se normalizan roles que reducen a la mujer a un adorno. Nombrarlo no es atacar, es mirar de frente.
¿Qué son las mujeres atrevidas?
Soy hija, nieta y parte de una genealogía de mujeres atrevidas.
Mujeres que han sabido luchar, sostener, cuidar y avanzar.
Mujeres con amor propio, capaces de sacar adelante una familia, de no rendirse, de hacerse valer por lo que son y por lo que saben hacer.
Mujeres con principios, con códigos, que no compiten ni atacan a otras mujeres, sino que tienden la mano cuando hace falta.
Mujeres que buscan igualdad sin negar las diferencias, desde el respeto y la convivencia.
Y también quiero nombrar a los hombres que caminan a ese lado: hombres que aman a mujeres libres, que no sienten amenaza ante su fuerza, que acompañan sin cortar alas y que entienden que una sociedad más justa se construye juntos, no enfrentados.
En esta sección de Mujeres Atrevidas hablamos de cine, micromachismos, mujeres en la historia y de historias de mujeres.
Aquí también hay un homenaje personal y profundo: el de mi madre.
Si eres una mujer atrevida —o un hombre capaz de amar a una mujer libre—, este es tu lugar.
Mujeres Atrevidas
“Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete tu libertad,
que te acompañe en el vuelo
y no tenga miedo de caer.”
Frida Kahlo