Tiempo relojes blandos

Hoy quiero hablar del tiempo, del tiempo vital.

La imagen de portada del artículo, es sin lugar a dudas uno de los mejores símbolos del tiempo, los relojes blandos de Dalí, «la persistencia de la memoria».

El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan. Salvador Dalí

Hace días que le vengo dando vueltas en mi cabeza al tiempo: al tiempo que se ha escurrido de entre los dedos, a los relojes blandos.

Recuerdo, memoria, pasado, presente y futuro. Anhelos, ilusiones.

Tiempo muerto,  por haber vivido una vida que no era la tuya, sino la que habías proyectado que debía ser. La que habías trazado como destino perfecto, almidonado, incorruptible.

Buenos tiempos, memorables, idílicos,  a veces  sobre valorados por la persistencia de la memoria.

Tiempos desoladores, que dejan huella, los que realmente te hacen madurar y entender la vida. Los que hacen que valores a los que te rodean, te cuidan, a los que les importas.

No quieras correr delante del tiempo, no quieras detener el tiempo, no quieras burlarlo.

No esperes que los demás vivan tus tiempos,  mucha gente queda atrás,   a veces debes correr, no puedes esperar, porque el tiempo te dice ahora o te devora.

Aprende a vivir al día, porque el futuro, hagas lo que hagas es impredecible y el destino está marcado.

Se blando, se flexible y deja espacio para que el tiempo te sorprenda.

Visiona el tiempo, trata de comprender lo, escucha los mensajes y sincroniza con el tiempo.

Tiempo, es lo único que tenemos a ciencia cierta y no sabemos por cuánto tiempo lo tendremos.

Baila con el tiempo, recuerda, aprende y no lo desperdicies detrás del dinero, quimeras o superficialidades.

Disfruta del tiempo, ámalo, acéptalo y se honesto con él,  porque el tiempo será el juez  de tus obras.

El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida. Jose Luis Sampedro

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