Comer sapos mata!

Esta es la historia de una mujer hermosa, una mujer sabia,  llena de amor, generosa por naturaleza, pero con un gran defecto:

No supo poner límites, no supo valorarse a sí misma y reconocer todo su potencial.  No supo decir basta!, y se paso  la  vida alimentándose a base de sapos. Una monodieta afectiva y muy corrosiva que terminó aniquilándola.

Era una mujer fuerte, decidida, luchadora. Pero  no pudo decidir no comer más sapos. Tal vez por la religión inculcada, por pena al maltratador o por no destruir una familia.

Creer o no, sus últimas palabras antes de morir fueron: «En esta vida hay que comer muchos sapos». Lo tenía incorporado.

Nunca te ha pasado?. Te levantas a la mañana con energía, porque eres el motor de tu hogar…..y recibes agresiones….Agresiones verbales que te quitan las ganas de vivir.….Cuyas marcas no quedan en el cuerpo, sino en el alma. Que se acumulan como elementos no biodegradables para el espíritu.

NO PERMITAS QUE NADIE TE AGREDA, RECONOCE EL MALTRATO VERBAL Y PSICOLÓGICO. El daño que causa  mata, denigra, duele, te hace reptar, te mantiene de rodillas.

Si no dices Basta  por tu descendencia, por no destruir una familia, por miedo al que dirán o al fracaso. Piensa en el daño que causas criando a un hijo en un entorno hostil, donde incorpora como algo normal la humillación a las personas. Donde  aceptará la violencia para sí mism@,  mal interpretando sus señales como amor.

Seguro que sin darse cuenta, tu hij@ repite el mismo patrón. Porque el sometimiento lo tiene como modelo, como algo normal, como una forma enferma de amar.

Deja de comer sapos y conviértete en luciérnaga, brilla con todas tus fuerzas. El sapo querrá alimentarse de tu brillo, pero puedes volar lejos de su lengua que golpea como un látigo. No esperes convertir el sapo en príncipe, eso  solo pasa en los  cuentos.

Tampoco esperes que el sapo desaparezca, que deje de croar. Cometerías un grave error, porque la obsesión del sapo será comerte, pero tú debes brillar más fuerte y volar de ese lugar lo más lejos que puedas. Te pasarás la vida huyendo, pero al menos brillarás y te alimentarás de otros placeres que tu paladar aún no conoce.

Rodéate de luciérnagas como tú. No tengas miedo, no te alimentes de miedo. No seas cómplice de tu agresor, erradica el síndrome de Estocolmo de tu vida. Brilla!!!!!!!!!. Y recuerda: comer sapos mata!.

Cambia la sapofilia por la sapiofilia, que es la capacidad de sentirse atraídas por personas con inteligencia emocional, y no por la imagen que reflejan o dicen reflejar.

Pta: No solo de padres maltratadores, hijos maltratadores. También de madres sumisas, hij@s confus@s con un alto grado de posibilidades de repetir modelo. Hay que romper patrones y para ello, primero hay que reconocer el maltrato. No es fácil!., pero merece la pena intentarlo.

Os dejo un enlace a un cuento que trata sobre la violencia verbal. Arturo y Clementina de Adela Turín.