Vaquerito del espacio será una nueva sección blog de Vaquera del espacio,  donde participará mi hijo de 8 años. Contaremos nuestras vivencias, conversaciones y experiencias.

Inspirada en mi colega y amiga Elva Martinez Medina  Bloguera, escritora (Amazon) y sobre todo mamá.

A lo largo de estos nueve años de bloguera, (a nivel personal),  he hablado de mi inmigración de Rosario a Valencia,  del amor, el desamor en la sección «divorciada a los 40».  Del cáncer y los duelos vividos por la pérdida de un gran pilar vital para mí (mi madre), sección denominada «homenaje a mi madre«. También de la soledad, el desasosiego, las decepciones.

Los tiempos difíciles se capitalizan en experiencias vitales, en crecimiento personal y emocional, en energía, en metas, en movimiento y por ello nació, junto a mí,  una emprendedora, una social networking. He vivido en primera persona la crisis del desempleo,  cuando la formación bonificada por el fondo social Europeo se recortó de un plumazo….

Hubo que cambiar el chip a la fuerza, con un nene de año y medio me divorcié, mi madre enferma me ayudó heroicamente hasta el último suspiro, falleció, mi padre entró en depresión y a mí  la vida me superaba, con un niño a mi cargo y menopausia precoz. Se daban todas las circunstancias para un tiro en la boca, o que cogiera el timón de mi vida y navegara para sobrevivir a la tormenta.

Todo este dolor, indescriptible. Todas las decepciones, dolorosas. Todas las críticas, nada constructivas. Me sirvieron de inyección.

Estaba enfadada con la vida, sin entender que la vida es así y saber sobrellevar con dignidad las tormentas,  es lo que inexorablemente te cambia la forma de entenderla. Su simpleza!, su enorme simpleza. Cuando la descubres, te encuentras con personas, no con hologramas de lo que creen ser,  o esperas que te creas que son. Así conocí a mi actual pareja, quien me ayudó a potenciar mis habilidades. Es con quien trabajo haciendo co-working. Es la persona más simple que he conocido en mi vida, y de la simpleza hay un escalón a la genialidad, la simpleza es riqueza. Lo admiro, es un positive mind!, un luchador inagotable. Vivir con una Argentina y sus crisis existenciales no es cosa fácil,  y a pesar de ello, nos ama. «Con las ideas claras»  referencia a mi pareja.

Vaquerito del espacio

Vaquerito del espacio es mi hijo de 8 años, mi leimotive, un niño deseado por una madre deseosa de serlo.

He hablado de mi hijo, carta a mi hijo, pero nunca con profundidad, tal vez por temor, miedo, terror a que alguien me lo arrebate.

Pero él me hace perder el miedo, cada día que descubro a ese pequeño hombre crecer y adquirir su personalidad, me asombro.

Ese asombro , del maravilloso ser humano que lego a la sociedad, es mi mayor obra de arte, mi mejor experimento, mi meme.

Mi motor!. Quién me mira con admiración, como si fuera una auténtica heroína.

El miedo supongo debe ser un denominador común de las madres adoptivas,   he decidido romper esas cadenas.

Las madres adoptivas, en su mayoría, pasamos por la infertilidad y por un largo proceso adoptivo.

Hemos deseado, en mi caso una década de mi vida, ese hijo que hoy es nuestro tesoro más preciado.

Personalmente la terapia blog ha sido la recomendada por mi psicología Roxana Apolonio, la mejor profesional que he conocido en mi vida. Gracias a ella también comencé a escribir, entre otros,  «cuentos infantiles«. Ella me hablaba de concebir un proyecto,  si biológicamente no podía concebir un hijo.

Resultado: concebí los dos, ambos desde el corazón: Vaquera del espacio y Vaquerito.

¿Porqué ahora surge Vaquerito del espacio y no antes?

Hoy estuvimos en la playa, en el agua  subidos a la colchoneta hinchable mi hijo y yo.

Decía: ¿Qué hemos aprendido hoy?. A hacer la estrella de mar……jugaba. Hasta que comenzaron las preguntas.

Sobre su abuela, a la cual adora. Sobre su llegada a casa, que ya lo he contado unas 2000 veces. Sobre su perra shiva, porque en la escuela leyeron el cuento «Shiva una perrita con suerte», nuestra perra que vino de Argentina con nosotros.  Y  los temas se iban haciendo más y más profundos como el mar a nuestros pies. Pareciera que los niños están agazapados, esperando  que estés relejada, para soltarte las preguntas más difíciles,  donde no puedes decir «pasapalabras».

Y me dice:

  • Desde cuando eres Vaquera del espacio?
  • Desde antes que nacieras
  • Y porque mamá eres bloguera?
  • Al principio para esperarte, como terapia,  y ya luego para compaginar mi vida laboral y familiar.
  • Yo quiero ser vaquerito del espacio, no hay muchas sobre mí.
  • Pero a ti no te importa que ponga fotos o cuente cosas de nuestra vida?
  • No mamá, a mi me gusta ser un vaquerito

Queda habilitada la sección. A ver que sale de este experimento.

Si viene de mi hijo tiene que ser bueno, porque él es mi astro luz.

Podría escribir hasta agotarme sobre sus virtudes, la más importante, es un hijo que me ha puesto muy fácil la tarea de ser mamá. Todo terreno, cariñoso y con autonomía desde bebé, jamás me quitó el sueño, se encarga de  alimentarlos.

Gracias por leer.