La nostalgia
La nostalgia es un sentimiento que cualquier persona puede atravesar en cualquier etapa de su vida.
Es ese dolor silencioso de pensar en algo que se tuvo o se vivió, y que ya no está: se transformó, se perdió o simplemente cambió.
A menudo se asocia con recuerdos de la niñez o la juventud, con personas que ya no están o con momentos que marcaron nuestra historia.
La nostalgia duele, angustia… pero también nos conecta con lo que fuimos.
👉 Te invito a leer más sobre la diferencia entre nostalgia y “dulce nostalgia”, cuando idealizar el pasado te impide avanzar.
El origen de la palabra
El término proviene del griego nostos (regreso, volver a casa) y algos (sufrimiento).
Podría definirse entonces como el dolor que causa el deseo de regresar.
¿Pero regresar a dónde?
Quizás en esa respuesta esté la cura para la nostalgia.
Cuando el recuerdo se vuelve refugio
En mi caso, la nostalgia nació cerca de los 40, tras dos pérdidas profundas:
la del padre de mi hijo y la de mi madre, el ser más noble que he conocido, mi amor incondicional y mi raíz.
Con su ausencia me sentí huérfana.
Los recuerdos, primero enterrados por el dolor, comenzaron a emerger:
tesoros frágiles que quería rescatar para no olvidar.
Nostalgia de su voz, de sus abrazos, de sus consejos sabios,
de su risa repitiendo las mismas anécdotas de viaje una y otra vez,
de su cocina perfumando la casa, de los platos calientes esperándome al volver cansada del trabajo o del estudio.
También nostalgia de mi juventud:
de los pasillos de la Escuela Superior de Comercio, de los timbres y recreos,
de los alumnos, los compañeros, de rostros que tal vez ya ni me recuerden…
Porque la nostalgia es eso: recordar con más fuerza cuando ya no hay dónde volver.
“Deberíamos utilizar el pasado como trampolín, y no como sofá.” — Harold McMillan
Nunca fui una persona nostálgica. No suelo mirar atrás.
Pero a veces, daría lo que fuera por tocar cada timbre de mi pasado,
solo para abrazar a esas personas, aunque fuera un instante.
Quizás buscando reencontrar a la que fui.
Y un día lo comprendes:
cada experiencia compartida es irrepetible.
“Cada encuentro es único e imposible de repetir.” — Jorge Luis Borges
El sentido profundo
Mi único consuelo es este:
“La función de la nostalgia es, sin duda, recordarnos quién fuimos y observar quiénes somos ahora.”
