La nostalgia es  un sentimiento que cualquier persona puede atravesar en cualquier etapa de su vida. La nostalgia es el sufrimiento de pensar en algo que se ha tenido,  o vivido en una etapa de la vida y ahora no se tiene, está extinto o ha cambiado. La nostalgia se puede asociar a menudo con una memoria cariñosa de la niñez o juventud, con un ser querido que se ha ido,  o un suceso pasado. La nostalgia duele, angustia!.

La nostalgia

 La palabra nostalgia se nutre, en su raíz griega, de nostos, que viene de nesthai (regreso, volver a casa), y de algos (sufrimiento). Podría definirse entonces la nostalgia como el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. Pero regresar a donde?

Tal vez en la respuesta radique la cura a la nostalgia.

En mí la nostalgia nació a partir de los 40 años aproximadamente, coincidiendo con dos grandes pérdidas, la de mi pareja o padre de mi hijo, junto al sueño truncado de una familia,  y la muerte de mi madre, el ser más noble que he conocido en mi vida, mi apoyo incondicional, el amor de una madre, de una abuela. Con su ausencia me siento huérfana y los recuerdos, primero enterrados por el dolor, comenzaron a aflorar y a ser un tesoro encontrarlos y una necesidad  querer aferrarse a ellos, para no olvidar, para mantenerlos vivo. Nostalgia de su voz, sus consejos, sus cálidos abrazos, nostalgia de su piel, su risa, sus anécdotas de viajes (que contaba millones de veces) y me cansaba de escuchar. Nostalgia de su cocina, de los aromas de su comida invadiendo la casa, de sus platos calientes esperándote en la mesa,  cuando regresaba cansada de estudiar o trabajar.

Nostalgia de momentos dulces de mi juventud, nostalgia de personas que han pasado por mi vida, nostalgia de momentos donde las preocupaciones y los problemas eran de fácil solución.

Nostalgia de mi trabajo en la escuela Superior de Comercio, con alumnos, timbres y recreos.

Nostalgia de personas que tal vez ni me recuerden, pero la nostalgia es así, recuerdas con mayor intensidad y nitidez, porque estás buscando volver y no tienes donde.

 «Deberíamos utilizar el pasado como trampolín y no como sofá» (Harold McMillan)

Nunca he sido una persona nostálgica, jamás me he aferrado al pasado, pero no lo puedo evitar, tocaría cada timbre de la interminable lista de personas de mi pasado, solo para darle un abrazo, sin importar el tiempo que no los veo,  o lo mucho o poco que hayamos compartido. Tal vez buscando el yo que ya no existe.

Y llega el momento que te das cuenta, que cada experiencia vivida con cada persona, son irrepetibles. Jorge Luis Borges.

Mi único consuelo:

«La función de la nostalgia es, sin duda, acordarnos de aquel que fuimos y poder observar al que somos ahora»