Mi hijo de 5 años me dice:

-Hijo: Mamá, existe el infierno?

-Madre agnóstica: No hijo

-Hijo: Entonces si no existe el infierno, no existe el cielo. Entonces donde está la abuelita si no existe el cielo?

-Madre se pone seria: El cielo y el infierno es la forma metafórica,  que utiliza la religión para explicar el bien y el mal.

-Hijo insiste: Pero entonces la abuela no está en el cielo?

-Madre suelta el discurso: Si hijo, está en el cielo, llamamos así al  lugar donde van los que mueren, que es mejor que el infierno,  que es donde vivimos. Sin fuego ni diablos. Pero sí con compañeros que pegan porque traen rabia de casa, con dolor físico al caerte del patinete o dolor del corazón,  cuando se recuerda a un ser querido que ha muerto. Con injusticias como niños que pasan hambre o no pueden ir a la escuela. Este es el infierno hijo,  y en algún momento de tu vida te encontrarás en él por alguna circunstancia, y tendrás que ser fuerte y estar rodeado de gente buena,  que te llene de luz, paz y armonía. Se sale del infierno si tienes un alma noble.

Solo viven en el infierno los que no encuentran la felicidad en las pequeñas cosas de la vida. Los que tienen el corazón lleno de reencor, avaricia y egoísmo.

Tú sé feliz y solidario hijo, verás que lejos estarás siempre del infierno de los vivos.

El cielo y el infierno. Le bien le mal

Reflexión:  Hay infinidad de personas que se pasan la vida preocupado por la imagen, como si no reflejasen en sus actos su alma negra. Y hay otros que solo se los juzga por su apariencia y nunca por sus actos. Hay que seguir reflexionando sobre la escala de valores. Más aún con los niños que están deseosos de aprender sobre el bien y el mal.