No todo es una lucha
Hay algo que cada vez me cuesta más:
la forma en la que hablamos de la enfermedad.
“Guerrero”.
“Luchador”.
“Titán”.
Como si estar enfermo fuese entrar en una batalla.
Como si todo dependiera de ganar o perder.
Como si no luchar fuese fallar.
Y esto no lo digo desde fuera.
He vivido el cáncer de cerca.
Muy cerca.
Y, de hecho, incluso yo misma he utilizado estas palabras.
Pero hay algo en esa narrativa que me incomoda profundamente.
Supongo que tiene que ver también con algo que he ido entendiendo con el tiempo: que no todo lo que incomoda es un error.
A veces es lucidez.
Lo desarrollé más aquí:
Lucidez no es fallo del sistema.
Porque si todo es una lucha,
entonces, si no sobrevives…
¿qué eres?
¿Menos que quién?
—
No cuestiono cómo cada persona atraviesa la enfermedad.
Cuestiono el lenguaje único que parece imponerse sobre ella.
—
Porque… ¿y si no todo es una guerra?
¿Y si hay procesos que no necesitan épica?
¿Y si hay momentos que no se atraviesan luchando, sino comprendiendo?
A veces no es resistencia.
Es tránsito.
No todo el mundo quiere ser un héroe.
Y no todo el sufrimiento necesita convertirse en relato de superación.
A veces solo necesita respeto.
Y espacio.
—
Nota personal:
Con el tiempo me he dado cuenta de que desarrollar criterio no es solo elegir mejor lo que consumes.
También es aprender a mirar de otra forma lo que te pasa.
Y quizá también a tratarnos mejor.
Sin necesidad de convertir todo en una explicación.
Sin necesidad de convertir todo en una lucha.
Es algo que quiero empezar a abrir más en Tu Tienda Verde, desde la forma en la que entendemos la salud y el bienestar.
—
Un apunte de época en Vaquera del Espacio.