Hay una escena en Grace and Frankie (temporada 3, cuando desarrollan su producto) que se me quedó pegada.
Pensé en esto mientras escribía sobre el edadismo digital.
Dos mujeres mayores lanzan un producto para personas de su edad.
Tienen una idea, tienen experiencia, tienen criterio.
Pero la agencia de marketing les dice algo muy simple:
Nadie quiere ver viejas en la caja del producto.
Aunque el producto sea para ellas.
Y ahí no hay comedia.
Ahí hay diagnóstico.
El edadismo silencioso del mundo digital
El mundo digital se construyó sobre una estética muy concreta: juventud, rapidez, novedad constante.
La experiencia no siempre suma.
A veces, incluso, incomoda.
Y lo curioso es esto: muchas de las personas que hoy marcan tendencia o lideran agencias, cuando algunas de nosotras empezamos… eran niños.
No es que lleguemos tarde.
Es que cambiaron las reglas del juego sin avisar.
El cuerpo también comunica (y filtra)
En internet no solo importa lo que sabes.
También importa cómo te ves.
Canas.
Sin bótox.
Sin estética optimizada.
Sin personaje.
Si te muestras natural, quedas fuera del relato aspiracional.
Si te adaptas, dejas de ser tú.
Parece que no basta con saber.
También hay que parecer.
La doble vara (aunque no guste decirlo)
Un hombre de más de 50 puede ser un “zorro plateado”.
Una mujer, muchas veces, queda fuera del encuadre.
No es una guerra de géneros.
Es una asimetría bastante evidente.
Y se nota en cómo se percibe la autoridad, la visibilidad y hasta la oportunidad.
El gran vacío que casi nadie nombra
Y entonces aparece la pregunta importante:
¿Qué pasa con las personas que siguen teniendo cabeza, ideas y ganas de crear?
Personas con experiencia.
Con criterio.
Con proyectos.
Pero fuera del molde visual que el algoritmo parece premiar.
No estamos fuera del mercado.
Estamos fuera del foco.
También he escrito antes sobre cómo la madurez también lidera en digital, aunque no siempre sea visible.
Dejar de encajar también es una decisión
Quizá el problema no es encajar.
Quizá es dejar de pedir permiso.
Porque el público existe.
Y no solo existe: entiende, valora y decide.
Tal vez no somos el contenido que mejor funciona en un scroll rápido.
Pero sí el que alguien decide leer hasta el final.
Hace un tiempo escribí sobre lo que implica aprender y emprender después de los 50, porque esa parte —la de empezar— ya no es la duda principal.
Hay algo extraño en todo esto.
Nunca hubo tanta gente hablando…
y al mismo tiempo, tanta experiencia quedando fuera de la conversación.
Quizá tiene que ver con el momento que vivimos, con lo que significa cumplir 50 en estos tiempos y no encajar en los relatos heredados.
Quizá escribir —como en 2007— siga siendo una forma de ocupar ese espacio.
Como contaba en este texto sobre escribir en internet desde 2007.
Sin pedir permiso.
Sin disfraz.
Sin edad.
¿Te has sentido alguna vez fuera de lugar… no por lo que sabes, sino por cómo se supone que deberías verte?