Reseña del libro de Elva Martínez Medina
La Navidad tiene esa forma tan particular de ponernos la vida patas arriba. A veces para regalar luz… y otras para obligarnos a mirar lo que ya no funciona.
En Ocurrió en Navidad, Elva Martínez Medina toma justamente ese instante —el colapso previo a las fiestas— y lo convierte en una historia fresca, humana y profundamente optimista.
Sobre la autora: Elva Martínez Medina
Conozco a Elva desde hace muchos años. Coincidimos trabajando juntas en Valencia, ciudad en la que ambas residimos, y desde entonces he visto cómo su manera de mirar el mundo se cuela en todo lo que escribe: cercana, sensible, honesta.
Y hay algo que siempre he admirado profundamente en ella: nunca renunció a sus sueños.
Ni mientras trabajaba,
ni mientras maternaba,
ni mientras la vida le pedía más de lo que parecía posible.
Sigue escribiendo pase lo que pase, con la misma entrega y autenticidad que la caracterizan. Quizá por eso sus historias llegan: porque están hechas de vida real y de una voluntad que no se rinde.
Elva es canaria, profesora de inglés, escritora independiente en Amazon y mamá de un niño al que adora… y al que todas sus lectoras hemos terminado adorando también a través de sus historias y anécdotas.
Esa humanidad transparente que ella tiene en persona —esa mezcla de fortaleza, ternura y humor— es exactamente lo que encontramos en sus libros.
Elva escribe desde la vida real: sin pose, sin artificio, con una calidez que se siente en cada escena. Quizá por eso Ocurrió en Navidad conecta tanto: porque detrás hay una mujer que ha aprendido a reconstruirse, a reírse del caos y a encontrar belleza incluso en los giros inesperados.
Ocurrió en Navidad: La herida que abre la historia

Gara, presentadora de televisión y mujer hecha a sí misma, descubre dos días antes de Navidad que su marido le ha sido infiel con su mejor amiga. Un golpe duro, íntimo y humillante que cualquiera puede entender, incluso sin haber pasado por nada parecido.
En lugar de quedarse atrapada en el dolor, Gara hace lo que tantas veces no nos atrevemos: se va.
Vuelve a la isla que fue su refugio en la infancia —La Graciosa—, donde aún late la memoria de sus abuelos y donde la vida corre a otro ritmo.
La isla como medicina
Uno de los grandes aciertos del libro es su ambientación.
La Graciosa es casi un personaje más:
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su calma,
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su ritmo lento,
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sus paisajes que desinflan las preocupaciones,
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y ese sentido de hogar que solo tienen los lugares que te vieron crecer.
El contraste con el mundo mediático de Gara —rápido, brillante, exigente— funciona de maravilla. La autora utiliza la isla como antídoto emocional, como ese espacio donde una puede volver a mirarse sin ruido.
Personajes que acompañan (de verdad)
Aquí aparece otro de los puntos fuertes de la novela: la familia.
No desde el cliché, sino desde la autenticidad.
Personas que cuidan, que sostienen, que dan cariño sin aspavientos. Ese tipo de amor cotidiano que salva más que cualquier gesto épico.
Y por supuesto, entra en escena Eduardo, “El Perenquén”:
amigo de la infancia, inspector de policía, hombre arraigado a la tierra… y pura complicidad contenida.
La autora construye la tensión emocional sin prisa, de forma natural, dejando que todo encaje cuando toca.
Una historia que habla de reconstruirse
Aunque la novela se presenta como comedia romántica —y lo es, con diálogos ágiles y situaciones que te sacan una sonrisa—, el trasfondo tiene más profundidad de lo que parece.
Ocurrió en Navidad habla de:
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sanar después de una traición,
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soltar identidades que ya no encajan,
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volver a casa (la externa y la interna),
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y permitir que la vida te sorprenda de nuevo.
Sin dramatismos ni excesos.
Simplemente, verdad emocional bien contada.
Para quién es este libro
Es ideal si buscas una lectura que:
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te levante el ánimo,
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te recuerde que siempre hay segundas oportunidades,
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y te regale un rato agradable entre paisajes canarios, familia entrañable y romanticismo del que te hace sonreír.
Perfecto para diciembre… pero también para cualquier momento en el que necesites una historia que reconcilie con la vida.
Mi conclusión
Ocurrió en Navidad es una novela que se lee con gusto: luminosa, cercana, honesta.
No pretende reinventar el género, sino hacerlo bien.
Y lo consigue.
Elva Martínez Medina demuestra una escritura cálida, con personajes que se sienten reales y un escenario que invita a quedarse.
Un libro que abraza.
Esta Navidad, si no sabes qué regalar… piensa en un libro.
Regalas compañía, emoción, refugio y un pedacito de tiempo para uno mismo.
Y Ocurrió en Navidad es de esos que se leen con una sonrisa.
Me ha encantado cómo destacas la forma en que La Graciosa funciona casi como un personaje más, esa idea de la isla como refugio emocional se siente súper potente.
También me gustó mucho cómo explicas la mezcla entre humor y heridas reales, porque a veces las RomCom pecan de superficiales, y aquí parece justo lo contrario.
Tu reseña transmite mucha verdad y da ganas de leerlo ahora mismo.
Qué alegría leerte. Si te animas a leerlo, me encantará conocer tu opinión. Cuando una historia está bien ambientada, el lugar se vuelve casi un personaje más.
Yo no suelo irme a la romántica, pero Elva escribe distinto: sus personajes no están endulzados, viven conflictos reales y resuelve las encrucijadas con mucha honestidad. Te ves reflejada… y, a veces, hasta te recuerda cómo podríamos gestionar mejor esas emociones que nos arrasan.
Un abrazo, y un placer que pasaras por aquí.
Alas de Índigo, espero que te animes a leerlo. Me encantará tener tu opinión.
Muaaaackis… muaackis
Elva
Mi querida Florecilla, has conseguido emocionarme con tus palabras. Al leerte pensaba: «me ha entendido, ha captado lo que intentaba transmitir». Nunca jamás he negado escribir RomCom, pero siempre he dicho que dentro de mis historias hay mucho más que besos y revolcones; intento crear mujeres reales y, por supuesto, independientes. Huyo de las Cenicientas, o de mujeres que esperan que el vecino del quinto le arregle el enchufe; tal vez, porque igual sería yo la que se lo arreglaría a él.
Y sí, soy de las que siempre luchan por sus sueños. de las utópicas que creemos en un mundo mejor, no digo que perfecto, pues, nada ni nadie es perfecto; ni tan siquiera Perenquén, ja, ja, ja. Y, por supuesto, firmemente creyente, a pesar de mi ateísmo, ja. ja, ja, en las segundas oportunidades. Por ejemplo, hay quien no se la daría a Idaira, pero, ¿por qué no?
Por cierto, el niño ya me supera con creces, ja, ja, ja, ya ni tacones, ni nada de nada…
Un muaaaackis… muaaaackis bien fuerte
¡Qué alegría que te gustara mi reseña! Ahora te cuento un poco más, ya en plan personal…
El capítulo de Australia me encantó. Sabes que tengo recuerdos de mi primera infancia allí, así que me tocó especialmente.
Me sentí súper identificada con lo de la Biodramina —me mareo como la protagonista— y hay otro detalle que no voy a mencionar para no hacer spoiler.
Y respecto al pirata… me lo puedo imaginar 😉 Crecen sin pedir permiso, jajajaja.
Muy buena novela, Elva. Te transporta a un lugar cálido, te saca una sonrisa y, además, los diálogos están muy bien logrados. Mucho nivel el de la prota para manejar situaciones complejas.