No sé hasta que punto esta película puede resultar atractiva en cuanto a su guión,  para el público que no conoce la cultura de mi País a fondo, sí les resulta divertida y descabellada. Pero sin lugar a dudas es una crítica abrasiva y una película fundamental de ver para los que huimos. Desde el humor sarcástico con toques burlescos y nada, en absoluto nada que no sea reflejo fiel de la sociedad  sucede en este guión. Yo provengo de una ciudad grande en comparación a Salas, el pueblo de la ciudad de Bs As donde se desarrolla el film, pero pedacitos de ese pueblo conviven en la desigualdad con la otra ciudad, la inaccesible y lujosa del boom de la cosecha y el narcotráfico que trajo “Progreso”. Probablemente esa desigualdad es la causante de la ignorancia y el resentimiento que describe este film con mucha ironía y altísima cuota de realismo.

El ciudadano Ilustre.

Un escritor premio Nobel de literatura que basa sus relatos en su infancia en Salas-Argentina. Llevaba 4 décadas sin volver a su País de origen, con una apretadísima agenda internacional y una fuerte desmotivación y crisis literaria, debido a que el personaje  niega que el tormento es parte del escritor. Volver a Salas lo reafirma en lo imposible del retorno y lo atormenta lo suficiente para volver a escribir.

El disparador: 

Recibe una carta por correo ordinario, en sobre, en puño y letra de su pueblo natal para invitarlo a recibir el nombramiento de ciudadano ilustre. Probablemente atraído, porque no, por su propio ego. Aparca su agenda para volver a Salas. Los diálogos, el absurdo y el tremendo resentimiento de la sociedad son hilos conductores brillantes. El ilustre escucha, disfruta y calla verdades, como hacemos todos los que nos enfrentamos al retorno a lo irretornable. Hasta que lógicamente se topa con el resentimiento, las agresiones, el absurdo, la violencia, la brutalidad por el pecado de no pertenecer y cuestionar lo incuestionable a través de su literatura.

Oscar Martinez realiza una excelente interpretación en el papel de el ciudadano ilustre y un cómico mediocre y sin talento alguno como Dady Brieva,  lleva  muy bien su personaje de resentido. Andrea Frigerio hace de esposa de Dady Brieva, una mujer que acepta el machismo de su marido y su vida mediocre porque no hay otra salida. El mayor triunfo del mediocre es haberle “arrebatado” a Irene, una mujer que había sido la novia del ilustre antes de irse del pueblo. Y así lo exterioriza en el minuto 36 de la película:

Yo me casé con Irene, viste como son las cosas, vos te fuiste y yo me quede con tu novia. Te gané!.

Y por supuesto lo invita a su casa  para mostrarle sus medallas:  una casa bonita, una camioneta 4×4 símbolo de  estatus de los pueblerinos del campo y claro está,  la mujer y un buen asado. Porque el patrio afirma que en ningún lugar del mundo se come como en Argentina. El falso orgullo nacional, las posesiones y los decadentes  puticlubs que frecuentan,  describen la vida del orgulloso ignorante triunfador de pueblo.

Hay diálogos que no tienen desperdicio, cuando el ciudadano ilustre  habla a cerca de la cultura en la hora 38 minutos de la película,  cuando afirma:

La mejor política cultural es no tener ninguna, siempre se considera a la cultura algo débil que debe ser promovido, custodiado. La cultura es indestructible. La palabra cultura sale de las bocas de las personas más ignorantes, más estúpidas y más peligrosas.

El ciudadano ilustre se debate entre los valores que defiende a lo largo de su vida  y los valores hipócritas de una sociedad sin valores ni cultura. Que ven en él un personaje peligroso al que terminan llamando sorete, apátrido, traidor por escribir y relatar la miseria humana de su lugar de origen. La invitación de ilustre resulta una excusa para humillar. Nadie es profeta en su tierra y menos en Argentina!.

Diálogo:

Como escritor no abandono la lucha, sigan así, sigan igual, que aquí nunca cambie nada. Sigan siendo una sociedad hipócrita, ignorante y orgullosa de su propia brutalidad. Siento haber interrumpido sus apacibles vidas, continúen haciendo de salas esta cuidad entrañable.

Premios

2016: Festival de Venecia: Mejor actor (Oscar Martínez); nominado a Mejor film
2016: Premios Goya: Mejor película hispanoamericana
2016: Festival de Valladolid – Seminci: Espiga de Plata y Mejor guión
2016: Festival de La Habana: Sección Oficial de largometrajes a concurso
2016: Premios Sur: 9 nominaciones incluyendo mejor película y director
Premios el Ciudadano Ilustre

Crítica de Vaquera del espacio también en sensacine y filmaffinity

Puntualizar un error, pasados 40 años la edad de Irene, Andrea Frigerio no se condicen.  El final es un poco flojo.

Hay escenas muy nobles en la hora 43 minutos cuando habla con el joven escritor conserje del hotel y muy duras como la hora 3 minutos, cuando violentamente y a modo de extorsión,   lo ponen en la obligación moral de hacer una aportación personal que va en contra de sus principios.

Diálogos destacados 

  • Irse no es dejar de estar, durante años cuando aquí llegaba el invierno, yo sentía el verano de mi pueblo en mi cuerpo, ya no es así.
  • En toda mi vida hice una única cosa escapar de ese lugar, mis personajes nunca pudieron salir y yo nunca volver.
  • Todos los escritores somos egocéntricos, auto referenciales, narcisistas y vanidosas. Constituye una herramienta completamente imprescindible para la escritura: el lápiz, el papel y la vanidad.
  • La realidad no existe, hay interpretaciones. La realidad es una interpretación que ha prevalecido sobre otras.

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