Nos ha tocado ajustarnos los cinturones, renunciar a muchas cosas y la corrupción se ha llevado todo nuestros esfuerzos, los ha hecho caer en saco roto.

Surge la indignación , las movilizaciones ciudadanas y vuelve la esperanza de la mano del sueño de un cambio.

Mucha gente confió y apoyó el cambio necesario para que nuestro pueblo no pierda la dignidad.

Yo he sido una de esas ilusas que creyó en el cambio, en la justicia social, en recuperar nuestras instituciones. Tal vez porque soy consciente que la lucha era necesaria, la actitud crítica y la implicación ciudadana.

Llegaron las elecciones, la renovación, la sangre nueva que nos representaría y daría soluciones a la muy grave situación de muchas familias españolas.

Pero nada de eso ha sucedido, en cambio solo hemos modificado algunos personajes del circo político, alimentando al público de burdos actos de payasos.

El más horrible de todos los sentimientos, es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Federico Garcia Lorca.

Pacto de gobierno estéril esperanza muerta

Esto es lo que nos llevamos los ciudadanos, sentimiento de esperanza muerta, que devuelve a nuestro pueblo la sombra de la pérdida de la dignidad.

A veces siento que hay extremos tan opuestos que lo único que hacen es oprimir más al pueblo, estamos en el medio, siendo aplastados y no representados por nadie. Los pactos estériles nos devuelven a una España árida.  Al final llegas a la conclusión de Goethe

La esperanza es el segundo alma del desdichado

Las redes sociales como termómetro

En las redes las personas oprimidas del medio como yo, se dirigen a los extremos y desde allí se insultan y dividen, cuando los une una misma realidad, distinta a la que defienden.

Es todo muy confuso, la economía se ha estancado y hasta se escuchan personas que aseguran que sin gobierno se está mejor.

Ayer, 9 de abril me llega información que los indignados de Francia movilizaban a toda Europa, empecé a pedir en las redes se confirmara la veracidad de la información, hasta que di con un usuario que me responde: «los indignados no están más en las calles, están en los despachos de gobierno». Ahí me di cuenta que no hay más indignados, porque han desaparecido los «amados líderes» al llegar al Congreso de los diputados. Es más importante generar controversia  y atraer los focos, que la realidad del pueblo que los ha llevado allí.

El ciudadano está peor que antes en su calidad de vida y soportando shows mediáticos a diario, todos nuestros representantes utilizando el dolor del pueblo como caballito de batalla.

Se levanta el telón

  • Pacto a tres, líneas rojas, investiduras fallidas. Pacto de gobierno estéril.
  • Venezuela, ETA, corrupción, más corrupción, financiamientos opacos y Bolivarianos.
  • Terrorismo y una Unión Europea completamente fragmentada, una crisis humanitaria fatídicamente gestionada.
  • #Panamapapers, escándalo mundial,  pero no es ilegal si declaras tener dinero en paraísos fiscales, esos mismos que son nido de toda la lacra que mueve este mundo, lava y financia lo que luego nos mata como daño colateral.

Sinceramente me resulta difícil cerrar este artículo, porque como le contesté al twittero que me afirmaba que los indignados están en los despachos defendiendo nuestros intereses, presiento que los indignados siguen en la calle, solos, avergonzados por haber sido seducidos por sirenas,  en su necesidad de recuperar la dignidad y la esperanza.

Pero no debo finalizar este artículo de forma nihilista, porque el optimismo siempre es el combustible de Vaquera del espacio, así que lo cierro con una frase de Antoine de saint-exupéry

Lo bello del desierto es que en algún lugar se esconde un pozo

Fotos de portada:

  • Voz Pópuli
  • La voz de Galicia
  • El País
  • El diario.es