El perdón

Introducción:

Mi hijo  de 6 años me pregunta siempre por personas que ha dejado ver y no entiende porque,  le explico que los adultos somos como niños, que nos enfadamos pero que los enfados no se solucionan enseguida, que a veces pueden llevar toda una vida y en algunos casos, ni siquiera recuerdas el motivo del enfado. Me mira incrédulo, es un niño muy especial,  que desconoce lo que es el rencor, el egoísmo, la tiranía y por el contrario, es un nene que es todo amor. Me contesta que «hay que perdonar».

Toda esta introducción es para hablar del perdón

Porque a los adultos nos cuesta pedir perdón o perdonar?

Básicamente porque para pedir perdón o perdonar, primero debes asumir tu parte del error, tener la humildad de asumirlo y abordarlo, hacer auto crítica y mea culpa. También debes tener una enorme capacidad de empatía hacia las personas y circunstancias. Principalmente para poder perdonar o pedir perdón, debes anteponer,  la paz espiritual a la necesidad de ganar una batalla, de demostrar una falsa fortaleza.

Hay personas que no perdonan, prefieren odiar, porque odiar los hace sentir fuertes y en control, en cambio perdonar los enfrenta a su profundo dolor. David Fitchman

Retomo con esto a la madera, el alma del individuo, los códigos y la educación recibida.

Una persona educada en la competencia, la envidia, los celos, el resentimiento. Difícilmente pueda asumir sus propios errores, culpabiliza al entorno de todos sus males y es incapaz de asumir sus propios fracasos personales, que se van acumulando y pudriéndole el alma. A menos que tenga buena madera, alma inquieta y pueda romper con esos patrones y esquemas aprendidos.

Qué es el perdón?

Es una capacidad, es uno  de los actos más nobles del individuo. Tanto pedir perdón como perdonar. Nuestra capacidad de perdonar es tremendamente grande. A veces hasta cuestionable, muchas veces te han herido de muerte, traicionado, estafado y no has recibido siquiera una muestra de arrepentimiento y aun así perdonas,  porque el perdón  es aun acto de paz y reconciliación con uno mismo. Un acto de nobleza espiritual propia de algunos individuos.

A perdonar solo se aprende en la vida, cuando hemos necesitado que nos perdonen. Jacinto Benavente

Porque hay personas incapaces de pedir perdón o aceptar una disculpa?

Simple respuesta, se llama soberbia. Personas que ponen por delante un falso orgullo, muchas veces por delante de su propia felicidad o equilibro emocional. Personas cargadas de rencor,  incapaces de amar por encima de todas las cosas. Personas oscuras, de poca identidad propia o personalidad, incapaces de comprender que todos en esta vida nos equivocamos y que pedir perdón o perdonar, no es un acto de inferioridad, sino todo lo contrario, de una enorme grandeza espiritual.

Los códigos

Aquí radica todo, en esos códigos propios y aprendidos. El énfasis de esos códigos individuales, su potenciación.

El perdón es un código que va en un pack de valores indivisibles. Si potenciamos los triunfos,  como el lugar o entorno socio cultural al que has llegado a pertenecer, priorizamos los logros materiales por encima de los espirituales, la imagen por encima de la persona, la mentira por encima de las verdades incómodas, el orgullo por encima del amor, el egoísmo como medio de supervivencia, el oportunismo como recurso o herramienta de superación. Difícilmente entenderemos el perdón. Ni siquiera va a formar parte de las capacidades personales. Hay  personas que no se arrepienten del daño causado, porque por delante están los objetivos alcanzados, sus intereses, su imagen y su resentimiento. También juega un papel importante el victimismo.

En resumen: El perdón es un acto de generosidad, pedir perdón no es perder sino ganar, no es debilidad sino un gran acto de amor y fortaleza, propia de personas de espíritu grande y de corazón noble.

El perdón, esta gran capacidad, don y valía,  no está al alcance de todas las personas.

No te fíes de aquellas personas que no saben  pedir perdón, porque en ellas radica la ausencia absoluta,  de muchos valores humanos importantes.

El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe. W Shakespeare

El perdón libera el alma, elimina el miedo. Por eso es un arma tan poderosa.

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