Crisis tiempos de talento

Durante las crisis es donde el talento cobra supremacía sobre la suerte.

Por el contrario, en tiempos de bonanzas, los mediocres salen en busca del dar el pelotazo. Los ladrones de ideas  compran personas y proyectos en busca de dinero fácil. Es la suerte del dinero que llama al dinero.

En tiempos de bonanzas, el éxito se mide por la cantidad de cifras de las cuentas bancarias, por la capacidad de crédito, de comprar u obtener bienes.

En tiempos de bonanzas, en la carrera por llegar «pronto y alto», se deja de lado el «como».

Pero en los tiempos de crisis es donde el verdadero talento, saca a relucir todo su potencial.

Surgen los emprendedores, las cooperativas de recursos y habilidades.

Surgen las nuevas ideas, renovadas maneras de ver y entender la realidad. Diversidad de formas de encarar y vivir la vida.

Pero el verdadero talento,  no solo radica en entender y adelantarse a los acontecimientos, en romper esquemas personales y culturales. Sino en la tenacidad y el esfuerzo. En la actitud de la persona, en su capacidad de trabajo,   de centrarse solamente en aquello que cree firmemente, haciendo oídos sordos a criticas no constructivas. Poniendo su fuerza de manera constante en su proyecto, capacitándose para mejorarlo, aprendiendo continuamente para dar pasos más firmes, asociándose para potenciar su esfuerzo y llegar a esos espacios,  que no alcanzamos llegar por nuestras limitaciones.

El talento radica en no esperar a que las cosas cambien por si solas, sino cambiarlas. En no esperar que pase la tormenta refugiados en un trabajo insatisfactorio, que deporta una vida insatisfactoria. En esperar que te llegue la jubilación o ganarte la lotería,  para ser feliz cada mañana del resto de tus días.

El éxito radica en la búsqueda de nuevas oportunidades, en capitalizar cada paso que das, en no claudicar. En disfrutar del camino, en caminar de la mano de tus ideales.

Cuesta mucho cambiar esquemas culturales. Hemos sido educados para producir para otros, para levantarnos cada mañana y reproducir días iguales, uno tras otro. Programados para dejar nuestro talento innato en sueños o utopías.

Gracias a las crisis, el talento cobra supremacía sobre la suerte. Gracias a las crisis, retomamos antiguos valores como la cooperación,  para crear y crearnos, otra realidad distinta a la programada.

Aclaración: con crisis no solo me refiero a las económicas, políticas o sociales. Con crisis abarco las personales. Toda crisis puede ser disparadora de cambio.

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