Comencé a escribir allá por el 2007. Recomendación terapéutica mientras esperaba a mi hijo por adopción. Luego, la vida —como suele hacer— tomó sus propios rumbos: me divorcié, mi madre falleció de cáncer, y abandoné este rincón virtual.
Años después, año 2013 para ser más precisa, volvió a estar online por algo tan simple y poderoso como el amor de una niña curiosa. La hija de mi sobrina Valeria, desde Argentina, solía entrar a leer lo que escribía. Sin saberlo, acortaba distancias, cruzaba generaciones, y me devolvía el sentido de este espacio.
Cuando una tiene demasiados blogs, webs, perfiles… llega un punto en que se siente desbordada. Se pierden contraseñas, se abandonan actualizaciones, y también, a veces, la motivación. Piensas que nadie lee, que escribes al viento, que todo es una pérdida de tiempo.
Pero un día, una pequeña mujercita, desde su rincón del mundo, te dice que le gusta tu «vaquera del espacio», y todo vuelve a cobrar sentido. Esa pequeña bailarina encendió nuevamente en mí las ganas de escribir, de dejar pensamientos —propios o prestados— flotando en este ciberespacio por si alguien, alguna vez, los necesita.
Ella me recordó algo esencial: que a veces centramos la mirada en los adultos, en lo que ya no tiene arreglo, y olvidamos que hay una nueva generación observándonos, hambrienta de descubrimiento.
Por ti, dulce Milena. Gracias por recordarme por qué empecé este viaje. Este espacio sigue, reciclado pero vivo, gracias a tu chispa.
Con cariño,
Flor
Gracias por leer hasta aquí.
Este espacio, reciclado, pero vivo, sigue creciendo con cada historia, cada silencio, cada regreso.
¿Y tú?
¿Has utilizado alguna vez la escritura, la pintura, el dibujo o cualquier forma de arte como refugio, como forma de sanar o simplemente como compañía?
Te invito a compartir tu experiencia en los comentarios.
Tal vez, como me pasó a mí, alguien del otro lado también necesite leerte.
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Paul Auster dijo: “Para mí, escribir no es una cuestión de libre albedrío, es un acto de supervivencia”. Todos escribimos, sea por oficio, estudios, placer o necesidad; sea con buena ortografía o con errores, organizándonos o entre el caos. Pero también, en algunas ocasiones, escribimos porque el caos no se encuentra en nuestro escritorio sino en nuestro mundo interno. Continúa leyendo en Psicología y mente.
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Qué es la escritura terapéutica y cómo empezar (Psicología y Mente)
- También sección crecimiento personal o bienestar holístico de Vaquera del espacio. 100% experiencial.
Hola, Flor, qué bonita historia y qué bien que continuaras con el blog. Esto de los blogs es una experiencia muy gratificante y más todavía la de escribir.
Yo escribo para sacar al exterior todo lo que imaginación y creatividad, ambas desbordadas completamente, me dictan. Es una pasión, un vicio que me calma y transforma.
No pares nunca de escribir, aunque solo sea por ti.
Un abrazo. 🤗
Sabía que compartíamos pasión, uno nota cuando se encuentra con alguien con la misma energía, y es algo muy poderoso. Lo celebro!!!! Gracias Merche!!!!, sí, es mi terapia, mi forma de vida, mi todo escribir.