Abstenerse a la lectura de este post las madres que no aceptan críticas ni sugerencias. Que no hacen terapia para modificación de conductas, ni asumen las problemáticas de sus hijos, sus causas y consecuencias.
También abstenerse aquellos padres que delegan responsabilidades y no participan de su rol en la educación y cuidado de sus hijos.


No es un artículo feminista, ni tampoco dirigido exclusivamente a las mujeres, sino a la familia en general y en especial a la diversidad familiar: Padres y madres adoptivos, monoparentales y homoparentales.
Va dirigido tanto a las madres de hijos, como a las madres de proyectos, de profesiones, a las madres sexuales, intelectuales, independientes, creativas, innovadoras. A mujeres que con su ejemplo y modelo, educan a las nuevas generaciones.

Hoy, en proximidad del día de la madre, lanzo un pensamiento, sobre una temática actual. Definiendo nuevos roles y desmitificando a la “madre convencional”, que educa niños maleducados, caprichosos, parásitos, histéricos que derivan en personas débiles, egoístas e infelices que tanto daño causan a la sociedad y a la humanidad.
Es hora de cambiar y para ello debemos valorar la laborar de la educación, asumiendo los errores heredados de generación en generación. Aceptando que el rol de la mujer ha cambiado.

No podemos delegar nuestras obligaciones a la escuela, a los abuelos, a los pediatras y a la sociedad. Debemos acabar con la violencia de género, con el machismo, con los estero tipos, con la discriminación. Debemos educar en la diversidad, en libertad, formando personas auto suficientes e independientes. Pero para ello debemos dejar de lado el conformismo y la comodidad, debemos arriesgarnos a equivocarnos.

Ser una anti-madre no es un camino fácil, ya que al carecer de modelos no sabemos a ciencia cierta cuales serán las consecuencias o resultados de nuestra actuación, pero somos muchas madres y educadoras las que necesitamos arriesgar para no caer en la miseria de la maternidad frustrada.

Para elaborar esta teoría me baso en más de 10 años de experiencia en el ámbito educativo, en la lectura y autoaprendizaje, en el análisis de diversas pedagogías y escuelas.
Pero principalmente en la experiencia, mi mejor aliado: once años de matrimonio sin hijos y cuatro de espera de adopción. Mañana será mi primer día de la madre como tal y mi hijo es mi mejor maestro.

Hoy me siento fuerte para escribir este sentimiento, no porque piense que la pedagogía de la anti-madre es algo nuevo para mí, sino porque me ha tocado comer mierda al emitir una opinión o consejo como mujer sin hijos, escuchando mensajes como: ¡Cuando tengas un hijo ya me dirás!…..Pedorradas como esas y muchas más, que me sirven de inspiración y sustento para la expresión.
Madres que creen que el resto de las mujeres no son mujeres, si no cumplen su misión de hacer realidad sus instintos biológicos más básicos.
Madres que se escudan en sus hijos para evadirse del compromiso social. Padres y madres que utilizan a sus hijos para justificar decisiones egoístas. Madres improvisadas.

Me baso en la observación y en el contraste. En modelos negativos que son el disparador y en modelos positivos que me ayudaron a construir un modelo de madre ( mi mamá, algunas amigas que admiro, las asistentes sociales que me ayudaron a conseguir mi ansiada maternidad, entre otras mujeres que tengo como ejemplos a seguir) y a las cuales les voy a dedicar este humilde pensamiento.
En especial a todas las anti-madres. A aquellas madres de hijos universales (maestras, religiosas, madres de acogida, del corazón). A mi adorable hijo, a mi comprensivo esposo y a mi particular padre.

Un mensaje que resulte de utilidad para erradicar el mito de que el camino de la maternidad es una experiencia color de rosa y la única misión válida de toda mujer. Para acabar con la educación de hadas, de príncipes azules en corceles blancos.

La maternidad es una de las experiencias más maravillosas que he tenido, pero no la única y espero seguir impregnándome de más experiencias igual de enriquecedoras, para poder convertirme en un ejemplo de persona para mi hijo y de esa manera poder educarlo para que sea un hombre de ley, un individuo y un ser social responsable. Libre de culpas, libre, libre, hijo de la humanidad. Una madre que enseñe a volar, aceptando su felicidad, sea cual sea sus elecciones en la vida.

Mi mensaje: Las mamás debemos enseñar valores y no dejar la educación de nuestros hijos al azaar.

Para todo nos formamos y en muchos ámbitos hasta debemos tener certificaciones y titulaciones para circular por la vida. Madre y padre es cualquiera, como si no fuera una enorme responsabilidad social tener hijos, como si no fuese fundamental la preparación, planificación y maduréz de los padres antes de asumir semejante reto.

Feliz día de la madre a todas las mujeres.