Me llegan al correo, al igual que a muchos de vosotros, escritos que van rulando por Internet.
Justamente ayer, con mi marido analizábamos el cuerpo humano desde lo atómico, molecular, celular y sistémico. Hasta su íntima relación con el medio ambiente, la sociedad y el cosmos. Somos biológicamente parte de un todo. Un conjunto de reacciones químicas, científicamente comprobado gracias a los avances de la ciencia. Hemos caminado a pasos de gigantes en el conocimiento de nuestra naturaleza y su interacción con el medio. Hoy todos somos conscientes de la importancia del entorno en cuanto a la salud y enfermedad.
Mendel descubrió los genes, pero a partir del microscopio electrónico y posteriores avances, estamos llegando en la actualidad a decodificar el mapa genético y modificar algunas informaciones genéticas con sus consecuencias positivas (erradicar enfermedades, mejorar la calidad de vida) y negativas (crear bebés a la carta).
¿A dónde quiero llegar con esta introducción?.
Mi amigo Pablo me envía un escrito que describe como hemos pasado de ser perdurables a desechables en nuestros hábitos de consumo. Cuenta que hace unas décadas atrás, se guardaba todo, se compraban objetos para toda la vida y hasta para las generaciones siguientes.
Analizaba (comparando con la actualidad), como hoy todo es desechable hasta las relaciones interpersonales. Volvemos al errado pensamiento, todo tiempo pasado era mejor.
De todo se aprende
Aprendimos que nada es eterno, la vida no lo es, es efímera. Lo perdurable ata a las personas, condiciona y tampoco es sostenible. Generaciones pasadas se cargaron muchos recursos en su afán de perdurabilidad.

Hoy en lugar de madera para construir hogares y mobiliarios para el hogar, utilizamos materiales reciclables.

Como contrapartida, lo desechable nos está esclavizando y convirtiendo en sociedades nada sostenibles por la producción indiscriminada de basura. vídeo de donde vienen las cosas
En búsqueda del equilibrio y la armonía
Ni una cosa ni la otra, la involución no es la solución, tampoco seguir por este camino de extinción y exclusión. La solución está en dejar de actuar como una maza y empezar a consumir de acuerdo a nuestras necesidades reales. La competencia es natural. Los seres vivos debemos competir para sobrevivir. Charles Darwin y la supervivencia del más apto. Pero la clave radica en lo sustentable de esa competencia y el criterio de nuestras acciones.
¿Si tu móvil te va bien, porque lo desechas?.
1- Porque la tecnología cambia y quedó caduco en cuanto a funciones.
2- Porque Juan tiene un móvil mejor que el mío.
3- Porque un móvil mejor me da más prestigio.

En Amazonas más sobre conductas sostenibles.