Biocarburantes y su impacto.

Estoy convencida de que los ciudadanos del mundo somos más conscientes de la protección al medio ambiente.
Son las medidas políticas y los intereses económicos los que no colaboran.
Hoy en día separamos, reciclamos, reutilizamos, ahorramos energía, agua. Somos respetuosos con la naturaleza.
Mucha gente se está concientizando sobre la importancia de cambiar los hábitos de consumo a favor del medio. La sensibilización medio ambiental no es más una asignatura pendiente en los paises desarrolados y en vía de desarrollo, en especial en las nuevas generaciones.
Pero los goberantes y las políticas de las grandes empresas no colaboran. Ej: ¿Por qué no existen más los envases retornables?. Esta simple práctica puede abaratar los costos del producto y darle una opción al consumidor de elegir si lo desea.
¿Por qué no premiamos a las empresas que tengan iniciativas ecológicas?. Ej: Un producto menos vistoso en cuanto a su envase, pero sin tanto cartón etc, etc que luego de desenvolver como un idiota te encuentras con un minúsculo producto en el interior. Y miles de etc.
Y peor aún: ¿Por qué no se estudia adecuadamente los impactos y todas sus variables antes de tomar medidas tan importantes?.

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Uno de los principales beneficios que se esperan del uso de biocarburantes es la reducción en las emisiones de CO2. La combustión de los biocarburantes da lugar a emisiones de óxidos de carbono, pero éstas vuelven a ser captadas y fijadas durante el desarrollo y crecimiento de las especies vegetales utilizadas en su obtención. Sin embargo, en la práctica la reducción en las emisiones no es del 100%, ya que la producción del propio biocarburante implica un consumo importante de energía de origen fósil y, por tanto, de emisiones de CO2 no renovables. Asimismo, el empleo de fertilizantes para favorecer el desarrollo de los cultivos lleva asociadas emisiones significativas de NOX, que también contribuyen al efecto invernadero. Declaraciones e informes recientes han destacado estos aspectos negativos, sugiriendo o afirmando que los beneficios medioambientales del uso de biocarburantes en términos de reducción de gases de efecto invernadero son prácticamente nulos. No es un debate nuevo, ya que en las últimas dos décadas este tema ha sido objeto de controversia entre la comunidad científica, aunque en los últimos años ha ido ganando un apoyo más amplio la opción que reconoce a los biocarburantes como una alternativa de gran potencial de reducción de emisiones netas de CO2.

Un problema añadido es que la mayor parte de los cultivos destinados a la producción de biocarburantes se dedican también a la producción alimentaria, lo que supone de hecho la interconexión de dos mercados y sectores de gran relevancia como son el energético y el de los alimentos. En esta situación, el precio de las materias primas para la producción de biocarburantes depende del mercado alimentario que, por lo general, es excesivamente alto para el sector energético. Asimismo, la demanda tan importante que se está produciendo en los últimos años de materias primas para la producción de biocarburantes ha empezado ya a provocar un incremento significativo del precio de determinados alimentos. Por otro lado, la existencia de importantes fluctuaciones en los precios supone un factor de riesgo adicional que incrementa la incertidumbre respecto de la rentabilidad a alcanzar en el desarrollo de proyectos de producción y comercialización de biocarburantes.
http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=31573

Además «supongo» que incrementará la desforestación para ganar tierra de cultivo.

Actualizado marzo 2017

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«Los activistas del cambio climático tienen una postura extremadamente arrogante»

Hablamos con el director del documental que incomoda a activistas y a negacionistas del cambio climático

Algo está pasando cuando pequeños agricultores de Alemania y Europa Central están dejando de cultivar sus tierras para ser un nuevo eslabón más de la producción de energía. Este nuevo drama alimentario, desconocido por parte de la sociedad, sirve como punto de partida para que el cineasta holandés Marjin Poels busque los pros y contras de los efectos colaterales del cambio climático en “The Uncertainty Has Settled” (traducido como La incertidumbre se ha establecido). Un documental que incomoda por igual a activistas y a negacionistas.