Antes de comenzar a hablar de sexismo, vayamos a su significado

Sexismo, discriminación sexual o discriminación de género, es el prejuicio o discriminación basada en el sexo o género, también se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales. Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los distintos roles de género. El término se utiliza para referirse a la discriminación de ambos sexos. La discriminación sexual no es solo un concepto dependiente de actitudes individuales, sino que se encuentra incorporado en numerosas instituciones de la sociedad.  A menudo el sexismo es asociado con argumentos sobre la supremacía de género.

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Sexismo en la infancia y educación para la igualdad

  • Sexismo en el lenguaje y en el discurso: Aquí es importante entender los micromachismos. El machismo invisible, normalizado y sus consecuencias.
  • Sexismo heredado: Es aquel que la herencia cultural lega a través de la educación en el seno de la familia. Machismo cultural
  • Sexismo en la educación: Los niños se educan en una sociedad sexista, lo positivo es poder asumirlo para ir educando para la igualdad.

En la década de los 70-80 mi infancia, el sexismo en la educación era mucho más acusado que hoy en día, tal vez por ello somos una generación sin igualdad real. Recuerdo que había una asignatura en la Argentina del proceso para las niñas (labores del hogar) y otra para los niños ( carpintería y mimbrería). Yo venía de ser educada en una sociedad libre como era Australia y no comprendía porque debía aprender a coser, tejer y bordar cuando a mí me gustaba mucho más lo que hacían los niños. He tenido una infancia y adolescencia llena de rebeldías, probablemente causadas por la diferencia entre la educación familiar y escolar-social. Mi madre nunca me vistió como a una niña (vestiditos con volantes), siempre tuve el pelo corto porque consideraba que era más higiénico para jugar, me compraban los juguetes que yo quería (me gustaban los coches y soñaba con tener un Scalextric). De más está decir que sufría Bullying, solo que en esos tiempos la violencia escolar no se la atendía.

En la actualidad podemos afirmar con orgullo que muchas cosas han cambiado, hemos evolucionado como sociedad, pero aún quedan muchas grietas profundas.

  • El miedo a la homosexualidad

La sociedad (escuela. familia), aún tiene esos resabios de falta de libertad, de adoctrinamiento sexista,  y si bien somos conscientes de la importancia del respeto a la diversidad, aún somos una sociedad homófoba por miedo. Seguimos siendo sexistas en los juguetes y los juegos, los deportes, etc. Seguimos siendo sexistas en cuanto a la educación emocional de las niñas y los niños.

El día del orgullo a muchas familias les ha tocado hablar de la homosexualidad, para mí ha sido la oportunidad de hablar de la libertad sexual y de la represión a las libertades. Pero sé que para muchas familias ha sido una lectura diferente y con dejes homofobos invisibles: Cómo le explico a mi hijo?. El trasfondo de esta pregunta parte de la premisa de que esa persona no acepta la homosexualidad como normal.

Olvidamos un pilar tan importante en la educación: la naturalidad. Los niños están puros de etiquetas y necesitados de conocimientos.

Mi hijo con 9 años me ha preguntado sobre la homosexualidad, la diferencia entre transformista y transexual. En los niños como en los adultos, la información es poder. Escucharlo hablar con los amigos me enorgullece, es un niño libre. Ha llegado a manifestarse sin complejos como feminista, está claro que me escucha, que hereda mis memes.

  • Mamá y si soy gay?
  • Tú crees que mamá te querrá menos por tu condición sexual?
  • No mamá, tú siempre me vas a querer
  • Entonces no te preocupes hijo, lo importante no es tu sexualidad, sino ser una persona que se respete a sí mismo y  respetuosa con los demás.

Las culminaciones de nuestras conversaciones siempre terminan igual: Cuando tengas una duda, siempre pregúntale a mamá que nunca te miente. Ver educar en la verdad para ser libres

El sexismo no será fácil de combatir, está muy arraigado en nuestra cultura, en nuestra forma de consumo. Pero gota a gota y de goteo constante debemos erradicarlo,  porque necesitamos una sociedad plural. Necesitamos ciudadanos críticos, libres y felices. 

En el artículo hay enlaces de interés, pero además vuelvo a dejar un cuento de Adela Turín sobre sexismo, ideal para trabajar en casa o en la escuela. Arturo y Clementina