Qué es el micromachismo?

El micromachismo es una supuesta práctica de dominación y violencia masculina en la vida cotidiana. Parte de la premisa de que la violencia de género no solo es física, sino psicológica y de supremacía,  como práctica habitual y normalizada.

Origen del término

El término micromachismo fue acuñado en 1991 por el psicoterapeuta Luis Bonino Méndez, para dar nombre a prácticas que otras y otros especialistas llaman «pequeñas tiranías», «terrorismo íntimo» o «violencia blanda», menos populares que el primero.

En el término, unió «micro», en referencia a lo capilar, lo casi imperceptible, lo que está en los límites de la evidencia; con el término „machismo“, que designa la ideología de la dominación masculina y alude a los comportamientos de inferiorización hacia la mujer.

Extracto Wikipedia micromachismo

En 2014, un periódico digital español, el diario.es, lanzó una iniciativa para recopilar situaciones que consideraban como micromachismo

El micromachismo está repleto de estereotipos, en donde damos por obvio inconscientemente, determinadas acciones.

Muchas veces nos hemos encontrado en una esquina o en un bar (coma las chicas del video), bajo miradas lascivas. Te toca actuar indiferente y no molestarte si te miran, piropean o intentar ligar, para evitar que  te pongan alguna etiqueta.

Soportamos mucha presión de fuerza a nivel laboral y social, y si no cedes, todo se hace cuesta arriba.

Etiquetas!, si estás sola eres lesbiana o insoportable. Si gozas de tu sexualidad y no buscas más, una fresca. Se le teme a la mujer independiente?.

En la pareja, se manifiestan como formas de violencia de baja intensidad, con las que los varones intentan detentar el poder y conseguir beneficios, en todos o en algunos ámbitos de la relación:

  • Imponer y mantener el dominio y su supuesta superioridad sobre la mujer
  • Reafirmar o recuperar dicho dominio ante la mujer que se rebela
  • Resistirse al aumento de poder personal o interpersonal de la mujer
  • Aprovecharse de dichos poderes
  • Aprovecharse del „trabajo cuidador“ de la mujer
  • Intercambiar bienestar por sometimiento y devoción

Hace tiempo atrás y no muy lejano, pensar en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres era de feminista, y feminista era una mala palabra.

Muchas veces te hacían sentir intolerante o desubicada, por plantear lo que hoy, ya está en nuestro vocabulario: micromachismo.

Sentías que merecías la hoguera, por pensar que las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, debían ser 50%-50%. Nosotras también trabajamos,  no estamos dispuestas a llevarnos todo en la espalda.

Plantear conciliación vida laboral y familiar o reivindicación salarial,  era de activistas feministas, ahora nos llaman feminazis.

Opinar abiertamente que quien paga por sexo, contribuye a la prostitución y es un acto indigno, era muy molesto.

A veces pienso que el sistema necesita, que las mujeres sigamos un escalón abajo. Sino que sería de la familia?. Se terminarían las mujeres floreros, se terminarían las esclavas domésticas, laborales o sexuales.

Tenemos que cambiar la sociedad, la ignorancia hace mucho daño.

No más cuentos de hadas y sexismo. Como madres, eduquemos en la igualdad.

No más hogueras, ni lugar secundario.

Está en nuestras manos cambiar estereotipos que nos esclavizan, empecemos por los cotidianos, por los micromachismo.

Te recomiendo el cuento Arturo y Clementina de Adela Turín

También puede interesarte:

Educando a los hombres

Machismo cultural

Imágen Eldiario.es/micromachismo

Te recomiendo este vídeo

El perfil psicológico de un mal tratador. Para tenerlo en cuenta y no caer en las garras de esta patología normalizada en la sociedad. Hombres buenos que se convirtieron en monstruos y también en víctimas?. No, hombres frustrados, egoístas, violentos aletargados que mostraban síntomas que son invisibles y que hay que comenzar a hacer visibles para erradicarlos de la sociedad.